jueves, 8 de diciembre de 2011

La soltería no estresa

El estrés es la respuesta a un ambiente que consideramos hostil.  Puede ser positivo; nos estresamos con los exámenes pero eso ayuda a adaptarnos a la situación y a sacar energía de donde sea para afrontar largas jornadas de evaluación final. El estrés también puede ser negativo: si además de estudiar, nos ponemos a trabajar diez horas diarias, nos apuntamos a un curso de inglés y vamos al gimnasio... el cuerpo acaba por ser incapaz de mantener esta sobreactivación del organismo durante tanto tiempo y del estrés crónico pasamos a  alteraciones a nivel psicológico, fisiológico y emocional. 

Supongo que en la prehistoria una situación estresante era encontrarse con un oso en el bosque: suben las palpitaciones, la frecuencia cardíaca, los niveles de adrenalina, es decir, entramos en un estado de alarma que prepara a nuestro organismo con una inyección de energía extra para la huida inminente. En la sociedad moderna no nos encontramos osos, pero sí que nos encontramos con terribles facturas o gastos inesperados que nos estresan. 

¿Y qué tiene que ver el estrés con mi blog? pues bien, en vísperas de la época del año que más nos hace reflexionar acerca de nuestra situación sentimental, he decidido ver el vaso medio lleno y analizar desde otra perspectiva pasar unas Navidades soltera, sin trabajo, en casa de los padres y a dos meses de cumplir los treintaidós ¿suena desastroso verdad? pues a pesar de que lo es, me he empeñado en darle un giro positivo a la situación, y para ello, me he basado en la escala de Holmes y Rahe (1967) referente a las situaciones ambientales potencialmente generadoras de estrés, dándome cuenta que, si bien mi situación  en ocasiones resulta melancólica y triste, por otro lado me ahorra muchos dolores de cabeza. 


Una vez tenemos los parámetros, sólo tenemos distinguir con qué situaciones vitales nos identificamos y sumar la puntuación de los valores según la tabla: cuanto más alta es la puntuación, más posibilidad de estrés y mayor riesgo para la salud. 

A simple vista me doy cuenta que, estando soltera, excluyo gran parte de todas aquellas situaciones ambientales que están relacionadas con la pareja: divorcio, discusiones matrimoniales, separación.... óbviamente, si no tenemos con quién pelear o reconciliarnos, no somos susceptibles a situaciones que implican situaciones  estresantes. Del mismo modo, si no tenemos novio, tampoco tenemos suegro, ahorrándonos muchas situaciones de nerviosismo. 
Las dificultades sexuales también condicionan del bienestar: claro está que estando soltera, ni tan siquiera tienes sexo para saber si existe algún contratiempo en este aspecto, además de   no poder quedarte embaraza ni de tener hijos que  cambien de cole y que después se independicen, lo que supone eliminar del tirón otros cuatro elementos estresantes. Cómo no tenemos pareja ni hijos, tampoco valoramos la posibilidad de hipotecarnos, y al no tener cargas financieras, tenemos más libertad para elegir dónde, cuándo y cómo trabajar o hasta qué punto queremos aguantar a nuestro jefe. Sin cargas ni compromisos también somos libres de decidir a qué dedicar nuestro tiempo: a estudiar, a viajar, a pasear el perro....
En mi caso, como estoy sin blanca, no tengo ni posibilidad de vacaciones que también estresan un poco. 

Por lo tanto,  lo más estresante que puede vivir una soltera como yo es la Navidad,  una multa de la zona azul, un examen de farmacología, hacer un café en un bar nuevo o dejar de comer pan en las comidas. En cualquier caso, si algo está claro es que las situaciones estresantes que pueda afrontar son muy pocas y la  probabilidad de caer en problemas de salud es muy baja.

Conclusión: la soltería es sana. 



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