sábado, 28 de abril de 2012

Hombres, trogloditas y viceversa

A raíz del impacto que causó el señor perroflauta y a raíz de vuestras preguntas, me gustaría aclarar algunos cosillas referente al tema. 


Partiendo de la descripción de Frikipedia: "Los perroflautas son una tribu urbana que principalmente se nutre de punkarras, hippiosos, anarkas, okupas y gente poco higiénica en general. Se calcula que un 80% se pasan el verano en el chalet de la sierra de su papá y que pasados los 40 acabarán votando al PSOE o formarán parte de la falange; ¡Qué bien se vive como un anticapitalista cuando sabes que tiene un puesto de trabajo asegurado para el futuro!"

En primer lugar voy a decir, acogiéndome siempre a la premisa de que la realidad depende del observador, que mi percepción de perroflauta poco tiene que ver con la descrita en el Frikipedia. Entonces, ¿porqué se ha ganado el mozo esta etiqueta? 
Teniendo en cuenta que ¡evidentemente! el chico se lava a diario y que no frecuenta acampadas en plazas públicas... diremos que para Pandorita perroflauta es un chico que desconoce, total y absolutamente, la utilidad de un peine y que utiliza los utensilios de afeitar con la misma frecuencia que ella se atreve a salir de casa sin máscara de pestañas o una pizca de colorete; algo que sólo haría en caso de rebajas repentinas en alguna zapatería de esas que tengo eficazmente controladas. Por otro lado, también os diré que "mi" -entre comillas, porqué viviendo en las quimbambas de tener no tengo nada más que píxeles a manta...- pues eso, que el chico despeinao utiliza marcas de ropa  difícilmente identificables  hasta para una semipija como yo. Sea como sea, no puedo dejar de preguntarme -al margen de las trivialidades parafraseadas anteriormente- por su modo de hablar, razonar y ver las cosas, si podría ser que Pandorita después de muuuuuuuuucho tiempo, estuviera al fin en frente de  un hombre de verdad o  bien se tratara, por enésima vez, de un niño caprichoso disfrazado de adulto encantador que sólo anda buscando una candidata para prorrogar las atenciones subministradas por su mamá.... ¡otro no por favorrrrrrr! 


Por cierto y hablando de hombres tan escasos como auténticos... hace unos días mi hermana pequeña nos advirtió de que vendría a cenar para darnos una primicia después de una dilatada temporada de desaparición total. Yo sabía que el motivo de tan sospechosa ausencia era su nuevo novio, pero no sería yo la que se chivaría a mamá de tal acontecimiento. La cuestión es que vino el pasado Martes y nos dio la buena noticia con propina incluida: 


-Estoy saliendo con un chico que conocí en carnaval, tiene treintaicuatro años, se dedica a eso a lo otro... y nos vamos a vivir juntos el próximo mes.


Evidentemente una servidora empezó a destornillarse sutilmente de risa al mismo tiempo que  intentaba recordar las técnicas de reanimación cardiopulmonar para el caso de que fuera preciso resucitar  el sorprendido y sobrecogido corazón de mamá. Una vez finalizada la emocionante cena di la más sincera enhorabuena a la pequeña de la casa; sin embargo,  no podía dejar de preguntarme desde la instrosprectiva....  ¡¿se casaría antes que yo?!. Era evidente que eso me adjudicaría la enorme etiqueta de 10X10 en plan "solterona forever" entonces.... ¿estaba  asignado mi papel como dama de honor embutida en un horripilante vestido color lavanda en la boda de mi hermana pequeña? ¿significaría ese enlace transgredir mi derecho natural, vital y cronológico a ser la primera en casarme? ¿no sería tal cosa algo contrario a las imperturbables leyes de la naturaleza? ¿estaba aún a tiempo de remediar esoooooooooooo?


Quizá pensareis que soy demasiado optimista respecto al noviazgo de mi hermana o que voy demasiado deprisa anticipando acontecimientos; supongo que eso se debe a que ayer conocí a mi flamante y recién estrenado cuñado y la verdad, es que lo primero que me vino a la cabeza fue un: eso es un hombre hecho y derecho ¡olé tú hermanita! , por lo que tengo sólidos fundamentos para pensar que esa historia puede progresar positivamente eclesiásticamente hablando, claro.  Entonces, para asimilar la nueva aportación a la familia y  vulnerando por enésima vez las epifanías conyugales relacionadas con la jerarquía temporal consanguínea, me fui con una amiga de juerga hasta las seis de la madrugada mientras mi hermanita ejercía de novia decente, retirándose con su querido  dentro de un horario sumamente ejemplar si tenemos en cuenta que estábamos en un contexto de Viernes noche. En cuanto a mí y  mi crepúsculo inaugural de fin de semana... tengo que confesar que fue una velada de enajenación total respecto a mis responsabilidades Darwinianas enfocadas a la procreación y perpetuación de la especie. También os diré que durante mi noche loca estuvo genial en la  dimensión "baile - amiga"; sin embargo y  referente al sexo opuesto, el panorama no podía ser más desesperanzador:


Conocidos que en contacto con el ambiente jaranero, pierden de forma sistemática el pudor y las formas, de modo que sólo verte se atreven a manosearte agarrándote de la cintura cual pedazo de carne fresca se tratara. Camaradas que te invitan a chupitos compulsivamente con el fin de embriagarte y meterte mano lo antes posible antes del amanecer. Tíos que  no consiguen hablarte mirándote a los ojos pues los tienen demasiado ocupados repasándote las mingas descarada y troglodíticamente y que se sirven de extrañas y alarmantes técnicas de galanteo en plan ¿de qué sabor te gustan los chicles?... ¡espeluznante! El único tío aceptable que conocí, muy guapo por cierto, fue descartado ipso facto en el momento en que me intentó encasquetar un gintonic habiendo aceptado yo su invitación a bebida siempre y cuando estuviera liberada  tajante y absolutamente de cualquier rastro de alcohol, y es que intuía que su prioridad no era precisamente conocerme y valorarme como futura esposa o mamá para sus hijos, no... su prioridad era tomar un atajo sexual y poner a su presa, o sea yo,  en situación de morena ingenua y carnalmente asequible. Dado que mi inteligencia se sintió gravemente ofendida,  decidí largarme sin más.


En resumen:  decadencia varonil absoluta. Claro está que no cuesta muchos esfuerzos mantener el celibato ante tan tremebunda panorámica...y claro está que, con la ley de la relatividad totalmente a favor, Don perroflauta  se esté ganando día a día una ventajosa  y privilegiada ubicación como "hombre referencia" en la realidad Pandoril. Y es que cuando empiezas a comparar a todos los hombres con "aquél" tan ejemplar, único y modélico... empiezas a tener  irrefutables indicios de que algo insólito se está cociendo ¿verdad?

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