martes, 29 de mayo de 2012

Mujer objeto

Está claro que cuando tienes noticias  de alguien que usualmente no te hace ni puñetero caso.... es que algo busca. 

Ayer llegué a casa tarde, cansada y con los primeros síntomas post vacacionales.... bueno, más que vacaciones fue un fin de semana largo de desconexión total, pero estuve tan fuera de onda que ni tan siquiera me conectaba a las redes sociales ¡qué fuerrrrrrrrrrrte! vale va... confieso que el último día por la mañana sí entré un momento, medio segundo: lo suficiente para ver que don Pepito, un antiguo rollo mío, le había dado al "me gusta" a uno de mis tweets. Sin  embargo, dado que era un tío de esos que no suelen dejar rastro en mi perfil y que mi tweet no era precisamente uno de los más brillantes.... sospeché¿y ese que querrá éste ahora? pero a los pocos segundos pensé que mi optimista egocentrismo estaba lanzando hipótesis con demasiada rapidez y preferí no darle importancia; horas después, quedó demostrado una vez más que mi intuición no había fallado. 

Así pues, abrí el Facebook y a los dos segundos ya tenía un mensaje suyo en el chat reivindicando un café que teníamos pendiente de hacía dos meses y aparentando estar apenado por haber perdido el contacto últimamente...  y todo eso aliñado con emoticono sonriente, emoticono sonriente, emoticono sonriente: había emoticonos sonrientes por todos lados... ¡¡¡tooooda la  pantalla era un emoticono sonriente!!! yo súper polite, seguía el hilo de la conversación no con poca indignación "que poca vergüenza tenéis los hombres cuando queréis algo..." pensé, pero el clímax de la conversación aún estaba por llegar:

-¿Tienes pareja?-es decir, el tío deseaba saber si no se me beneficiaba nadie formalmente como si sólo dependiera de ello que yo estuviera dispuesta a dejarle jugar en mi liga de campeones de nuevo: empiezo a mosquearme. Sin embargo e independientemente de que yo le mandara a tomar viento o no, yo tenía una pregunta a contestar: pensé....pensé hasta decidir que, a pesar de todo: no, la realidad es que no tenía ningún compromiso con nadie salvo conmigo misma y con mis principios ¡eso era suficiente! 

-No tengo pareja, ¿y tú? - Me doy cuenta de que me importa un pimiento lo que tenga y lo que no. 

-Algún rollo, pero soy demasiado exigente...-  yo creo que eres demasiado imbécil y me tomas a mí por otra imbécil que aún es peor. 

Seguían apareciendo emoticonos guiñando y sonriendo por todos lados. 

Lo peor de todo fue que era un momento ideal para decirle cuatro cosas bien dichas en plan: un día no quisiste quedar pues te daba pereza salir de casa para verme.... perdiste tu oportunidad,  el tren de Pandorita sólo pasa una vez o un ¡que asco! directamente. Aún así, preferí no desatar mi ira y conservar la calma: al fin y al cabo no era más que un pobre chico que había salido a la caza y que no tenía ni la más remota idea de cómo hacerlo. 

En serio....yo pensaba que cuando un hombre volvía resultaba placentero, sin embargo no es la primera vez que me pasa y he llegado a la conclusión que situaciones de este tipo no hacen más que ponerme de una  leche... me hacen sentir tan mal ¡es repugnante! Al final pasé de todo, le dije que quería rime a dormir, me despedí y cerré sin dejarle tiempo a contestar.  Esta mañana había varios mensajes suyos deseándome toda la suerte del mundo en los exámenes junto un centenar de emoticonos sonrientes.

Cosas que he aprendido: Uno, cuando un hombre da señales de vida...¡sospecha!. Dos, que un tío vuelva no te hace sentir mejor, al contrario, te hace sentir como un pedazo de carne y creedme, no es nada agradable. Tres: aunque no estés con nadie estás contigo misma, y ante todo debes ser fiel a tus principios: no hay segundas oportunidades. 

¿Soy demasiado exigente? ¿soy demasiado dura? ¿tengo excesiva mala leche? ¿me estoy haciendo mayor? 


Pero la principal pregunta es ¿os ha ocurrido alguna vez que algún rollo haya vuelto a ver si pillaba algo y os habéis sentido como un objeto?






lunes, 21 de mayo de 2012

Hay amores que matan

.....jolín, a veces estás tan tranquila con tus cosas y tal cuando aparece algo que ¡pam! se abre la caja de Pandora -nunca mejor dicho- y de allí salen cosas que pensabas que estaban más que olvidadas, pero no....

¿No os a pasado que oís una canción y aunque no le prestéis atención es tan diabólicamente pegajosa que no puedes sacártela de la cabeza? pues eso me ha pasado hoy a mi: estaba yo de buen humor, contenta, ajetreada cuando me he dado cuenta que una de mis neuronas estaba dale que te pego con la nueva de Katy Perry ¡lo sé! suena friki  pero es que ha ido así; he sido víctima de la música comercial altamente absorbente para el subconsciente. 
Cuando se te pega una de esas cancioncitas te importa un rábano lo que diga, de hecho no suelen dar mensajes muy transcendentales. Sin embargo, la dichosa melodía escondía una frase terrorífica para mis sentidos: Be us against the world, malditas cuatro palabras.... ¡cuanto tiempo hacía que no las escuchaba! sólo oírlas mi memoria episódica se ha activado a todo gas. No voy a detallar todos los pararelismos que he encontrado en el videoclip, en la canción....no es plan de remover la m.... el tema está en que da rabia no responder a este tipo de estímulos con indiferencia.

Hace un tiempo hablé con una amiga que había tenido una historia muy visceral con un tío y de estar juntos cada día nada más conocerse, al mes él desapareció sin más: ni explicaciones, ni motivos.... ni un adiós. Ella seguía enamoradísima y aún siendo evidente que él era un  impresentable, deseaba verle a toda costa. Ella misma estaba perpleja ante tal contradicción, le odio pero necesito verle ¡qué barbaridad! sin embargo, yo la entendía. 

Creo que más o menos todos hemos pasado por una historia intensa de esas que te marcan irremediablemente para la eternidad. Historias que cuando miras desde la retrospectiva te horrorizas viendo como pudiste llegar hasta tales límites, como pudiste perder la cabeza de tal manera. 

Hay chicos que rápidamente te dicen que te quieren, que te desean, que eres la mujer de su vida... y si tú sientes un mínimo de atracción, es normal que todo se precipite. Sin embargo, los objetivos de uno y otro suelen ser bastante distintos: uno actúa de modo instrumental y el otro de forma totalmente emocional; uno busca un beneficio concreto: sexo, compañía, amistad.... y el otro está simplemente enamorado. Cuando ese uno ya tiene lo que quiere o encuentra algo que le motiva más, se larga dejando a la chica atónita, sin entender nada y por más que sea una evidencia que el tío es un imbécil, ella sigue necesitando una explicación que justifique tal cambio: todo es excesivamente repentino para poder asimilar la situación y se convierte en una destructora locura. De beber los vientos por ti, desaparecen y te desprecian.... pero lo peor de todo es que tú aún le quieres y harías lo que fuera para recuperarle. Por un lado sabes que no te conviene pero por otro tienes una necesidad tan grande de tenerle cerca que parece que te estén arrancando el corazón ¡que angustiosa paradoja! Pero eso no es amor, es una droga, una adicción a todas esas palabras e historias tan románticas que deseamos todas y que él nos proporcionaba porque es eso lo que hacía, vendernos un cuento para satisfacer su egoísmo ¡qué monstruosidad! 

¿Qué me decís? ¿habéis tenido alguna vez una historia de esas cortas e intensas? 

domingo, 20 de mayo de 2012

Marido Maratón II

No sé por dónde empezar, pero he llegado a una conclusión clara: algo está cambiando... ¡ya no me reconozco!

Cómo sabréis en mi último post tenía fijado un doble objetivo: 

1-Hacer un repaso de psicología fisiológica
2-Reencontrar aquella sensación de que sí, que hay alguien para ti y que aún hay tíos que valen la pena. Es decir, trabajadores, interesantes, independientes y tal...

Partiendo de la base que estoy en la recta final del curso y que casi no tengo vida social, pensaba que una jornada de neuropsicología en la periferia Barcelonina sería una buena opción para salir de casa sin tener remordimientos de conciencia de esos que te torturan cuando no estás haciendo algo académicamente productivo (como ahora...). A pesar de que era un evento gratuito, mi localización geográfica y vital no me es muy favorable a la hora de teletransportarme a la zona metropolitana: ciento veinte kilómetros me separan de ella y, mira por dónde, siempre debo ir a la zona más remota de la ciudad; y cuando digo remota no quiero decir aislada; sino que me toca cruzar toooooooooooooooda Barcelona para llegar a mi destino: ronda de dalt salida uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.... teniendo en cuenta que toca pagar casi cinco euros de peaje (cinco de ida y cinco de vuelta) y que para entrar a la ciudad tienes que volver a pagar otro euro y pico más... pues que cuando he llegado al mi hospital de destino y  he visto que no me quedaba otra que entrar en el párking dado que ya era tarde, que  la zona azul  de los alrededores estaba a tope y que el resto era reservado a residentes... pues que no me ha echo ni gota de gracia ver la tarifa que me tocaba acoquinar: ¡tres euros la hora! ¿estoy en un hospitaaaal o en los Harrod's? me estaba cuestionando seriamente si habría un centro comercial en la azotea que justificara pedir tal barbaridad....

Obviamente he llegado ralladísima  a la conferencia; había mucha gente, la mayoría mujeres.... en resumen, que los más potables eran los ponentes y qué queréis que os diga; había un neurólogo que sacado de contexto y sin uniforme blanco, podría haber pasado perfectamente por perroflauta  o mejor dicho y sin exagerar tanto, por semi perroflauta -un día ya os contaré lo que fue del "mío"- pues eso, que el chico era guapo y se explicaba bien, era un tío muy interesante sin embargo....algunos aspectos que se han comentado durante la jornada han fulminado mi grácil, inocente y esporádica inspiración femenina. 

Resulta que  si quieres hacer el máster en Neuropsicología, además de ser una especialidad no contemplada legalmente y de renovación requerida cada cuatro años, te tienes que tragar ¡dos mil cuatro cientas horas de prácticas! resumiendo: es un curro de la ostia para un salario  negativamente desproporcionado que, para cuando amortices el máster, ya será hora de jubilarte. Entonces, he llegado a la conclusión de que es una odisea accesible sólo a  niños de papá o chicas wuaku... no es que tenga especial interés en esta rama, pero viendo la dinámica del día a día: paga, paga, paga, paga... te das cuenta de que tus opciones son cada vez más reducidas. Con tal panorama ¡a cualquiera se le baja la libido!

Total,  que yo sólo deseaba que terminara la ponencia para largarme y la verdad, por más que me he mirado al chico con la bata blanca...nada: ni ganas de fantasear, ni de coquetear, ni de juguetear... A las dos horas ha llegado la pausa y nos han ofrecido un excelente buffet para desayunar cortesía de la casa; la cuestión era que entre la operación bikini y mi emergente ataque de indignación, he decidido largarme sin probar bocado y aún quedando dos horas de charla. Cuando he ido a recoger el coche me han clavado cinco eurazos y pico... durante el viaje de vuelta a casa sólo hacía que sumar: combustible, peaje, párking.... este presupuesto me habría entretenido un buen rato en Mango y habría salido con tres o cuatro trapitos bastante chulos o ¡mejor aún! tendría pagado crédito y medio para el próximo semestre... pero vamos a intentar ser positivos ¡me han regalado un boli!

Remate final del día: echan Sexo en Nueva York en Divinity por enésima vez y...¡he cambiado de canal! ¿qué será lo siguiente? ¿aprender a cocinar? Me pregunto en qué momento he empezado a ser tan realista... No aspiro a tener casa de mi propiedad, ni a tener de pareja un médico que me lleve a las Barbados de vacaciones ¡quiero trabajar de lo que me gusta!¿tanto pido? 






P.D: "Cómo detectar que le importas": Mirando las estadísticas de blogger, he visto que alguien me ha encontrado con estas palabras de búsqueda. Quisiera contestar a su pregunta por si vuelve a pasarse por aquí: ¿Que cómo saber si le interesas a un hombre? Querida... en el momento en que te preguntas eso, es evidente que no le importas mucho: cuando un hombre está por ti es tan evidente que no hay lugar para dudas, créeme. Dixit.

sábado, 12 de mayo de 2012

Las mujeres somos las de la intuición

¿Os habéis dado cuenta que al aplicar un refrán a cualquier situación cotidiana, habéis terminado por acertar? ese tipo de frases en plan: cuando el río suena agua lleva, más vale pájaro en mano que ciento volando, más vale un "toma" que dos "te daré" o no bebas agua que no veas o carta que no leas.... la lista no tiene fin y cierto es que nunca se equivocan pues esos dichos populares se han forjado con el paso de los años y son consecuencia de verdades que han tenido lugar una y otra vez. 

Otra verdad ancestral que aunque no sea en forma de proverbio, que yo sepa, es igual de universal que un refrán, es el sexto sentido de las mujeres. Se han demostrado diferencias en cuanto a la gestión cerebral de los hemisferios referentes al sexo, pero hablemos de la realidad ¿qué hace que a veces las mujeres no podamos dejar de escuchar a esta vocecita llamada intuición?

No sé a vosotras, pero a mí me ha pasado millones de veces: para bien o para mal, la intuición nunca falla. Pero una cosa es oír la vocecita y otra muy distinta es saber escucharla y es que cuando esa discrepa en lo referente a las esperanzas puestas en la realidad... cuesta bastante hacerle caso y preferimos sólo atendernos a hechos tangibles que refuercen nuestro sueño y obviar lo que no nos gusta. Al final terminamos por sustentar, no con pocos esfuerzos, una gigantesca obra teatral que nos guste o no, acaba siendo aniquilada por la cruda realidad: es decir, por la verdad. 

Por eso, si mi chico me fuera infiel... estoy segura que le engancharía al minuto cero con sólo con oír su tono de voz o  al primer  indicio de incomodidad en su sonrisa inquieta y excesivamente tonta. Sin embargo, también estoy segura de que si yo o le dijera a mi pareja "mira cariño qué zapatos me he comprado; ¡sólo cincuenta euros!" cuando yo sé que me han costado un ojo y medio de la cara... pues eso, que fijo que no me pillaría pues su percepción no dejaría de basarse en la evidencia, mientras que la mía, al detectar algo que sunara ligeramente extraño para mis sentidos, empezaría a procesar información y a generar una serie de conclusiones que dieran explicación a aquél extraño comportamiento. Llegados a este punto me pregunto  ¿hay que dejarse llevar por las corazonadas?

Hace unos días hablé con una amiga que había tenido un noviete: de estar súper enamorados, de un día para otro él dejó de llamarla. ¿Qué pensé yo? teniendo en cuenta que el chico llevaba a sus espaldas una relación de muchos años, que hacía muy poquito que lo había dejado con su ex y que había empezado algo excesivamente visceral e intenso con mi amiga.... a la primera señal de distanciamiento pensé "ha vuelto con la ex" : y así era. Por eso, sólo bastó el primer día de fallar la rutina de la llamada diaria, para que mi amiga se pusiera en alerta. Claro está que no había evidencias sólidas referente a "algo va mal" pero sí que insconscientemente, cuando algo que ya era un un hábito se altera, se hace automáticamente una recopilación de datos y se diseña una explicación y posible respuesta al respecto: quizá por eso las mujeres necesitamos más señales de afecto que los hombres, dado que la intuición no puede evitar fabular con "desinterés, inseguridad o engaño" cuando no se reciben inputs que refuercen la sensación de "atención, preocupación y estima" necesarios para pensar que todo va bien. 

Entonces, aunque todo suene sumamente heurístico, llegamos a la conclusión de que las certezas fluyen de toda esa información que el consciente pasa por alto, pero que  el inconsciente  recopila para sacar posibles conclusiones que nos transmitirá a través de nuestro sexto sentido. Quizá Schopenhauer tenía razón al decir: La intuición no es una opinión, es la cosa misma.

¿Qué pensáis? ¿hay que darle prioridad a la intuición a la hora de tomar decisiones? ¿explicaría este procesamiento excesivo de informacón, en el caso de las mujeres, la necesidad de recibir atención y ser tan... pesadas?


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