viernes, 1 de junio de 2012

Atar a un hombre: el sueño de todas

Tres chicas tomando un refresco una cálida tarde de casi verano: servidora y dos amigas más. Una se ha echado un ligue que parece ser bastante próspero -evidentemente no soy yo-.


-Tres citas ya...¡cómo pasa el tiempo!
-¿Y cómo lo ves? ¿bien?
-Supongo... hablamos a menudo y tal pero no estoy muy segura. 
-¿Pero en qué punto estáis? ¿vais en serio ya? 
-No sé....no hemos hablado de nada en concreto, ya se verá ¿no?
-Deberías hablar con él, las cosas claras: así no pierdes el tiempo.
-Bueno, no sé...
-Es hora de que le pongas las cartas sobre la mesa ¡ya!


Pandora escucha y calla pero no le queda más remedio que intervenir, sino rebienta:


-¡Ni hablar! ¡no hagas eso ni loca! A un hombre no se le pone entre la espada y la pared ¡nunca! no le puedes decir a la tercera o cuarta cita ¿en qué punto estamos? vale... nosotras nos lo preguntamos desde el minuto cero pero ellos no funcionan del mismo modo, viven el momento y se dejan llevar por su interés, por sus impulsos...
-¿Pero qué hay de malo en hablarlo? un "¿estás bien conmigo?... o un ¿quieres que sigamos?...."


Evidentemente no hay nada malo en hablar, pero si queréis ahuyentar a un hombre en tiempo récord no tenéis más que preguntar hacia dónde va la relación. Sin embargo, también es cierto que  las mujeres necesitamos constantemente que nos digan por activa y por pasiva cuanto les gustamos, mientras que ellos se conforman con muestras de interés aisladas o dan por supuesto que todo va sobre ruedas pues no hay nada que indique lo contrario. Aquí está la diferencia: mientras a nosotras un no pasa nada es algo terrorífico, para ellos un no pasa nada no es más que eso y no hay de qué preocuparse. Por ejemplo, las muestras de interés: llamadas, mensajes, un beso, una caricia.... ¡un mínimo de atención! en el mundo de un hombre ya es un paso significativo de que siente un mínimo de debilidad por ti, pero de ahí a condenarle al noviazgo... aún queda un largo camino para recorrer.


¿Será algo bilógico? ¿será que tenemos un gen que evoca el dámelo por escrito? Si os fijáis,  las mujeres nos hemos caracterizado históricamente por tener las cosas bajo control: Cariño tienes que hacer la declaración de la renta; te toca la revisión anual al dentista; ¿has llamado a fulanito par pedirle aquello que necesitabas?; Recuerda que a finales de mes te viene el seguro del coche; Los calcetines azules están en el segundo cajón dónde siempreeeeee... Los hombres están encantados de tener esa especie de secretaria en casa que se acuerda de todo y sabe siempre todo donde está, quizá por eso cuando se separan tardan nada y menos en buscarse a otra: una vez acostumbrados ya no saben estar solos. Pero bueno, no es eso de lo que quiero hablar, es de la necesidad femenina de tener las cosas controladas: por eso, si un chico y una chica salen habitualmente es normal que ella ganas de saber,  llegados a la tercera o cuarta cita  ¡¿Pero somos novios o no?! . Incluso seríamos capaces de hacerles firmar un contrato de noviazgo en una servilleta de papel para dejar constancia de tan trascendental suceso vital: eso para nosotras sería genial, sin embargo en ellos puede ser un desencadenante de ataque de pánico e huida inminente. 


En mi opinión debemos ser pacientes porqué si lo pensáis fríamente... ¿realmente sabéis como es él? Supongo que es algo instintivo querer atar los cabos sueltos, y ¡qué narices! algunas tenemos ganas de querer y ser queridas de una vez por todas....¡estamos hartas de ir de capullo en capullo! pero esas ansias de querer lo que no se tiene puede hacer que proyectemos en este chico un personaje que nada tiene que ver él.  Por eso, es importante  saber si realmente vale la pena atar a este chico o no; si llegáis a la conclusión de que sí, compartiré algunas observaciones -siempre desde mi personal punto de vista- que he hecho durante mis batallitas de solterona:


-Un 90% de la atención de un hombre se va en el físico: la belleza es algo muy subjetivo, cada uno tiene sus manías: altas, bajas, rubias, morenas, flacas, hermosas..... con eso no quiero decir que da igual lo que digas por tu boquita de piñón si eres una afortunada que puede  llevar unos pitillo con chanclas planas sin asesinar a sus caderas. Todo cuenta, por eso le puedes gustar a un tío de dos maneras: por tu interior y exterior, o bien por sólo tu interior: un te veo como una amiga es lo que marca esta diferencia. 


-Objetivo tu cama: el sexo importa ¡y mucho! teniendo en cuenta que piensan en verde cada cincuenta segundos... es lógico que sea importante tenerlos satisfechos en este aspecto. Conozco un tipo de chicas en plan devora hombres que se han casado con conocidos míos en tiempo récord. Chicos que llevaban a sus espaldas relaciones de años  que se habían roto por la falta de compromiso y sin embargo, con ellas han sentado cabeza en pocos meses: en seguida se van a vivir  juntos, se casan, tiene niños... Eso sí, también os diré que son mujeres perfectas en calidad de amas de casa pues esa es la máxima aspiración que tienen  -algo que respeto profundamente- eso, y criar a sus retoños. Por eso, dominar a un hombre de este modo tan fulminante y eficiente sólo me lo explico no dejando que tenga mucho riego sanguíneo en su cerebro.... Personalmente no soy muy partidaria de embaucar a un tío de ese modo, ¡así me va!


-Exclusividad: hasta el semental más cretino y más promiscuo se asegurará de que su chica no sea como él: es decir, yo me he tirado a muchas tías pero espero que tu te hayas acostado con muy pocos, es muy machista pero desafortunadamente es así. Como ya he dicho otras veces,  la genética les programa para asegurar  el traspaso de su genotipo, no el del butanero.


-No presionar: suena paradójico pero si le quieres cerca mantente alejada y que fluya el ritual ancestral de ser elegidas. Hasta que no se de cuenta de que eres la mejor opción, es absurdo lo que hagas. Insisto, cuando un hombre sentencia a una chica va a por todas y no dejará de luchar hasta que le pertenece. Por eso es mejor relajarse, ir siempre un paso por atrás y dejarse llevar. Es como una partida de ajedrez, si el no mueve ficha no lo hagas tú: si le interesas ya jugará para hacerte jaque mate, pero si él no toma la iniciativa ¡olvídate! no vale la pena perder el tiempo. 


-Tener ese algo: pero eso ya no depende de nosotras, si fuera así comprometerse con alguien sería algo sencillo, común y carecería de valor. Una cosa es la seducción, puedes tener un rollo eventual y con unos mínimos de atracción es suficiente. Pero cuando hay esa pincelada de eso que tanto gusta.... ¡la cosa ya cambia!


-Si cocinas bien... también puede ser un factor que influya. Hace poco encontré en la red la siguiente estupidez: Una mujer que no cocina no merece llamarse mujer. Desgraciadamente  parece que el algoritmo de Pedro y Vilma Picapiedra sigue funcionando bastante bien.... aún así y a mis treinta y dos, mis conocimientos culinarios no sobrepasan unos macarrones medianamente comestibles: eso sería otra de las razones que explicaría mi permanente soltería jajajaja


Supongo que hay otros detalles que se me olvidan relacionados con motivos que convencen a un hombre para ceder y decir ¡sí somos novios!, tampoco creo que sean muchos, ¡son muy simples! De todos modos mi reflexión es bidireccional: lo que influye en su decisión también influye en la nuestra a la hora de valorar a un chico como candidato a pareja estable. De todos modos, creo que por mucho que queramos saber en qué punto estamos, o de tener la certeza de que le volveremos a ver...  no es una buena idea preguntar y exigir respuestas dicotómicas. Nosotras estamos diseñadas para hablar, ellos para actuar y sus actuaciones abarcan una larga escalera de grises en contraposición a nuestro femenino blanco o negro. 


Conclusión: sólo podemos esperar. Es entonces cuando aparece la duda y toca preguntarse desde la introsprección y la más absoluta sinceridad ¿realmente vale la pena? 


En fin, para las que tengan prisa y quieran ir al grano, he encontrado un plan B para atar a un hombre de forma casi inmediata. Le rezáis a San Cipriano y todo solucionado. Si alguien lo prueba y le funciona que nos lo haga saber por favor!!! También me consta que hay algunas campanas por ahí en el monte que si las tocas tres veces te traen un novio; no sé si por SEUR o por correo ordinario jajajajaja, siempre nos quedará la magia ¿no?






P.D: os prometo que en cuanto encuentre novio le hago firmar un contrato en una servilleta de papel como hizo el Barça para comprometer a Messi. La verdad es no les fue nada mal....

8 comentarios:

  1. Yo estoy de acuerdo en no presionar, pq tampoco me gustaría que me lo hicieran a mi a la 2ª o 3ª cita (para mí es obvio q si quedo con una persona varias veces es pq me gusta), pero me parece muy muy injusto eso de que nosotras nos "sentemos" a esperar a q ellos actúen. Pues no, no debería ser así. Pq para mí eso es q ellos lleven la batuta y entonces no hay equilibrio. No digo q la tenga q llevar yo, pq por qué dejarle actuar? Si yo quiero verle... qué problema hay? si yo quiero sexo.. qué problema hay? si estoy aburrida en casa y quiero tomarme una cerveza y me he acordado de él... qué problema hay?
    Y es volver ooooooooooootra vez a lo mismo.. NO PODEMOS ACTUAR DE FORMA NATURAL!!!! Y estoy hasta el mismísimo de este plan, coño, q yo quiero ser como soy y punto!!!!
    A ver si así al menos se enteran, q sí, q ellos asumen q son simples pero q muchas veces, pedirle a un tio verse, sexo o una cerveza no tiene más vueltas q eso: salir un rato, un polvo o una cerveza!!!!!!!!
    He dicho ;)

    Besitos pandorita

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    Respuestas
    1. ¿A ver si nos enteramos nosotros? Esta entrada la ha escrito una mujer.

      Me gusta salir un rato, los polvos (en plural), y la cerveza... ¿voy encargando los anillos?
      Besos, Víctor.

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    2. Puedes tirarte a una tía de dos maneras:
      1-pareces interesado, lo pasas bien haciendo el hipócrita y jugando con ella hasta que te cansas.

      2-Eres sincero, solo te la tiras una vez y desapareces ¡a no! que faenón buscar a otra!! me da palo, seguiré con la misma hasta que me canse.

      En las dos situaciones la variable es la misma: la continuidad. Eso hace que nosotras planeemos proyectos pues estamos diseñadas para estabilidad -muchas de nosotras-. Podemos tener un folleteo también, pero esa entrada no va de eso, va de ligues serios. Si queréis saber de rollos pasajeros leéis lo que escribí hace dos o tres meses, ahora no estoy inspirada para historias promiscuas.

      Desde luego Víctor... ¡eres un hombre! jajajaajaj

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  2. Pedir explicaciones en la tercera cita me parece una auténtica locura. Pero tanto para ellos como para mí. Yo siempre he sido de las que alargan el "somos novios". Me tiro meses y meses diciendo: NO SOMOS NOVIOS. Y aún así ellos se confunden y complican. Muestra de que no sólo somos las mujeres las que nos "rallamos" o "estresamos" por querer una relación. Parece que el truco está ahí... Y jamás me planteo que por decirle que tomemos una caña o por querer acostarme con él vaya a pensar que quiero casarme. Seamos nosotras mismas, pero sin agobiar y sin que nos agobien.

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  3. Yo creo que las cosas vienen solas, a veces más rápido que otras. Si os reís juntos, si te llama igual que le llamas tú, si no quiere irse a casa después de un polvo...¡la cosa va bien!! Tampoco hace falta ponerle etiquetas el primer mes. Ahora bien: si lleva un año teniendo sexo sólo contigo (que tú sepas al menos), que se deje de chorradas. Sois novios.

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  4. No soportaria que me presionaran a mi, por tanto yo tampoco la haria y pienso que seria absurdo.
    Se nota cuando una relación va bien o va mal.Si va bien no hace falta hacer nada y si va mal.......
    Javi.

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  5. algunas tenemos ganas de querer y ser queridas de una vez por todas....¡estamos hartas de ir de capullo en capullo!

    Cambia el femenino por el masculino y es igual de válido. Y si eres un nerd que ni siquiera se da el gustazo de ir de capulla en capulla, ya es el acabóse. Yo creo que la cosa va en serio sencillamente cuando ya no te interesa ninguna otra. Y me da igual la etiqueta que se le ponga a eso.

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  6. A mi me ocurre algo:

    Tengo 23 anos y conoci a un chico super majete de 36. Yo estoy ultraenamorada de un chico con el que estuve 2 anos y acabo de romper porque me vine a vivir a otro pais (no es que rompieramos explicitamente, pero el pasa de mi y yo paso de el, pero le sigo considerando mi persona). Bueno, conoci a un bombon de 36, que realmente me la trae al pairo, pero me puede animar el mal trago con mi ex... pero no se de que cojones hablar con el, quiero que la cosa continue, establecer una relacion cordial, pero... no termino de pillarle el punto, yo soy una chica mas bien rara, no soy de hablar mucho si no tengo de que, hablar por hablar y decir pijadas no es mi fuerte... que me aconsejais? Lo que quiero es crear un ambiente de confianza en la "relacion" y no se como se hace...a veces siento verguenza de salir con el, porque soy mas bien timida y temo que me considere aburrida.

    M.

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