martes, 5 de junio de 2012

Lo que podría haber sido y no fue

En la vida se toman decisiones contínuamente, alguien me dijo una vez que cualquier cosa que hagamos puede cambiar el rumbo de nuestro destino de un modo decisivo: Con sólo hablar de ésto, seguro que ya hemos cambiado algo de nuestro futuro; quizá estos segundos estaban destinados a hacer otra cosa que ya nunca sabremos... Bueno, yo sí  sabía cuál era la otra cosa que debíamos hacer: ¡besarnos! pero eso ya es otra historia.... 

Entonces el presente condiciona constantemente nuestra fortuna ¿no resulta inquietante? 

Preguntar la hora a un transeúnte, dar un paso atrás para volver a ver en el escaparate esos zapatos que tanto te gustan, hacer una solicitud de trabajo, coger un avión para encontrarte con un desconocido.... cada paso nos acerca a un destino y nos aleja de otro, pero claro está que no nos pasamos la vida tratando de averiguar si mejor andar más rápido que andar deprisa o llegar tarde que temprano desde la perspectiva de que cada cosa que hacemos puede transformar significativamente nuestro futuro ¡sería muy estresante! La pregunta es: ¿qué ocurre cuando esas decisiones son conscientes y tienes que tomarlas a partir de sucesos fruto del azar?

No voy a entrar en teorías psicológicas tratando de identificar las estructuras cerebrales subyacentes a las tomas de decisiones. Este blog va de relaciones de chicos y chicas y de eso voy a hablar: un suceso inesperado puede ser la aparición de alguien en tu vida, que ese alguien te lo ponga todo patas arriba y que inconscientemente empieces a sentir una debilidad por él o ella poco usual. Llegados a este punto ¿qué debemos hacer? o mejor aún ¿debemos hacernos esta pregunta?

Uno no puede elegir por quién sentirse atraído, ni puede decidir tú me vas a gustar y tu no: no, eso simplemente surge, emerge y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde ¡sucedió! por supuesto puedes desertar, largarte y olvidarte de lo ocurrido: el tiempo lo cura todo y el afecto que puedas sentir por otra persona no es una excepción. Quizá a veces renunciamos a lo que percibimos inseguro o incierto porqué con el paso de los años nos volvemos más prácticos y nos gusta más tener las cosas bajo control. 

Claro está que para saber cuál es la mejor opción, a veces deberemos superar obstáculos que no son tan placenteros como quisiéramos.  Quizá el camino es más largo y duro de lo que habíamos imaginado en un principio o que simplemente llegaremos a la conclusión de que ha sido una absoluta y catastrófica equivocación pero...¿no resulta más aterrador dejar escapar las oportunidades para inevitablemente preguntarte dentro de un tiempo: y si.... ? Con eso no quiero decir que sólo haya un destino posible para hacernos felices: si no es él, será aquél; si le dejas escapar, aparecerá otro que te haga tan o más feliz... la vida está llena de caminos, de personas y oportunidades: lo difícil es coincidir con alguien que te inspire a andar juntos un tiempo, pero por breve que sea el paseo ¿no creéis que vale la pena dejarse llevar? 

Yo misma he pasado por algunas relaciones que preferiría olvidar pero estoy convencida de que eran pasos tan amargos como necesarios para saber elegir mejor la próxima vez o, simplemente, para saber quién soy realmente ¿hubiera sido mejor darme cuenta antes de mis errores? quizá, pero del mismo modo que podía haberlo cortado antes, también lo pude haber cortado después: lo hecho, hecho está y si algo he aprendido es que el arrepentimiento es un sentimiento tan estúpido como inútil, con que lo tengas en cuenta unos segundos es suficiente para aprender la lección, que de esto se trata: de aprender.

Aún así, a mis treinta y pocos me doy cuenta de la cantidad de cosas a las que estoy a tiempo de hacer: me quedan pendientes un montón de alegrías y un montón de lágrimas también, seguro, pero ¿a caso existe alguna fórmula mágica para evitar eso? ¿renunciaré a lo que me hace sentir bien por si acaso algún día me hace daño? ¿y ese algún día? ¿existirá? pues si algo he aprendido es que no hay incertidumbre más grande que saber dónde estarás el día de mañana, la semana que viene o ¿porqué no? dentro de unas horas.... Es posible que lo que yo escriba no tenga  ningún sentido para un hombre: ellos analizan y acaban por elegir la opción más rentable, más cómoda y ¿porqué no? la más racional. Nosotras no; las mujeres somos seres emocionales, viscerales y sentimentales.... lo que no quiere decir que en un momento dado no nos detengamos a pensar si realmente vamos por buen camino o nos estamos dirigiendo hacia el abismo. Sin embargo y siempre y cuando la situación lo permita  ¿no es más sencillo dejarse llevar y ¡vivir!? El ser humano llora, ríe, odia, ama... ¡tiene alma! por eso se nos pone la piel de gallina cuando ese alguien tan especial nos acaricia o cerramos los ojos si nos da un beso mientras aparece la extraña sensación de que el mundo entero se detiene a nuestro alrededor.... ¿quiere decir eso que nos estamos enamorando? es posible, o no... porque enamorarse es algo más profundo que el contacto físico; enamorarse es conocer al otro, saber como es, comprenderle, ser cómplice... y este es un camino bastante más largo y costoso que el sendero que nos lleva a la cama. 


En resumen, cuando llega este alguien y lo alborota todo.. cuando toca decidir si seguir esta apasionante aventura ¿debemos parar y pensar? ¿y si nos estrellamos? ¿y si dejamos pasar la oportunidad? ¿y si dentro diez años nos acordamos de lo que podía haber sido y no fue...? y si.....

10 comentarios:

  1. Creo que estás demasiado ansiosa por tener pareja y no quieres dejar que las cosas simple
    mente ocurran cuando tengan que ocurrir.Esa impaciencia puede hacer que proyectes tus espectativas en alguien poco adecuado (nos ha pasado a todas) y que todo ello acabe en un fiasco.Tu misma dices que has tenido relaciones que preferirias olvidar y por otra parte hablas de dejarte llevar sin pensar en las consecuencias.
    las relaciones fracasadas deberian servir para aprender a que no nos tomen el pelo tan facilmente y para no meternos en malos rollos que nos dejan hechas polvo.He llegado a la conclusion que en la vida hay muchas otras cosas por hacer y lo que tenga que llegar ya llegará.Sara.

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  2. Querida Sara. Una mujer no tiene necesariamente que escribir evocando amores que no están o sólo por el ansia de hacer venir quién no quiere: la mía no ha sido más que una reflexión referente al ciclo vital, con pinceladas personales, obviamente, pero pretendía ir más allá del típico juego amoroso.

    Quizá no escribo bien, puede ser. Mi intención en esta entrada no era hablar de locuras "siempre y cuando la situación lo permita" (penúltimo párrafo línea 21) sino hablar de esas cosas que ocurren en la vida y que podrían resultar trascendentales. Esta observación se hizo en un foro donde una compañera blogger reflexionó sobre lo que se llega a pensar referente al ciclo vital pasados los cuarenta. Decía que hay ciertos momentos de la vida que emerge la necesidad imperiosa de vivir una segunda adolescencia para recuperar, en cierto modo, aquellas oportunidades que tuvimos en su momento y dejamos pasar.

    Yo soy joven, tengo 32 y leer lo que sentía una mujer quince años mayor que yo me impresionó: ahora no damos importancia a las cosas pero ¿y de aquí diez años? ¿te imaginas unas vacaciones en Mallorca y dejas de ligarte a ese guiri porqué sabes que desaparecerá en breve? ¿te imaginas que tienes un accidente que te cambia la vida y empiezas a pensar en todo lo que dejaste de hacer debido a tu "responsabilidad"?

    No digo que conozcas a un Adonis en la playa y dejes a la familia, el trabajo y los hijos para fugarte con él: hablo de pequeñas cosas que suceden ¿no es apasionante pensar que cada cosa que haces está cambiando tu destino? No se trata de que me quiera casar o no, se trata de vivir y que no llegue el día de mañana y tener la sensación de que te has dejado algo en el tintero y de filosofar un poco sobre la vida, el destino y el futuro.

    Un abrazo Sara!

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  3. Estás especialmente sensible, no será por...


    Como bien dices decidir una cosa implica renunciar a otra. Conozco gente que ha sido infiel por necesitar sentir esa segunda adolescencia a la que te refieres. Esto les llevó a perder algo que ahora han descubierto que era mucho más valioso y dificil de encontrar que un polvo con un tío bueno saliendo de marcha con las amigas...
    La adolescencia es eso, y lo que viene despues se supone que ya eres más maduro/a y valoras más las cosas dificiles de conseguir.

    En economía se llama coste de oportunidad, y representa la segunda mejor elección, porque se supone que has elegido la primera mejor despues de muchos cálculos a costa de las otras posibilidades. La segunda mejor opción sigue pareciendo muy buena, sobre todo cuando tienes dudas sobre la primera...

    Besos, Víctor.

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    1. No siempre las decisiones se toman siguiendo la valoración coste-beneficio, hay teorías que sustentan la implicación de las emociones en la toma de decisiones: algo que hacemos para agilizar el proceso de elección. Por ejemplo, el cerebro es capaz de recrear las sensaciones placenteras que sentirás una vez tengas eso que tienes que elegir, de modo que tendemos a escoger opciones que nos dan a priori felicidad y descartamos las que nos dan malestar. Quizá hable de eso, es el marcador somático de Damasio y demuestra que no siempre elegimos objetivamente pues inconscientemente las emociones siempre están ahí condicionando nuestras decisiones.

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    2. Pero es que en el modelo que he diseñado, las emociones tambien tienen un coeficiente de valoración.
      Besos...

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  4. Doctor Franken Stein5 de junio de 2012, 23:39

    8 meses sin postear... O se ha echado novio o se ha muerto.

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    1. Doctor Franken Stein6 de junio de 2012, 11:47

      ...o yo no se leer, que es lo que acabo de descubrir. Miré varias veces y en todas vi 2011 en vez de 2012. Mea culpa.

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    2. Jajajajaja, te has despistado. No he estado tanto tiempo sin postear, a veces más a veces menos... ni los novios me duran tanto!! ocho meses ¡qué barbaridad!

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  5. Uff Pandorita, este post me ha sabido bastante denso... o será q a esta hora de la mañana y sin café aún estoy empanada.
    Yo lo q te puedo decir (después de la experiencia y de q soy bastante mayor q tú) es q preocuparse por los "y sis" no lleva absolutamente a ningún lado. La preocupación innecesaria pues es eso, innecesaria. No quiero decir q haya q ir por la vida como las locas, como caballo desbocado, pero comerte la cabeza, no disfrutar, tensarse y todo eso por lo q pueda pasar... pues quién sabe??? Eso nunca se puede saber!! Y te lo digo yo q me he pasado mi puñetera vida planificando, orgizando, anteponiéndome a todo lo q vendría.... y sabes qué? No vino absolutamente NADA de todo lo q planifiqué (a excepción de licenciarme y sacarme el carné de conducir). Que soy infeliz ahora? Pues no! Qué todo es distinto a cómo lo imaginé? Pues sí, pero ello no me hace ni sentir peor, ni sentirme frustrada ni pensar q mi vida es una mierda, pq no lo es.
    Así q ya intento dejar de lado los "y sis". Como mucho planifico lo q voy a hacer la semana q viene, y aún así, más de una vez se me han venido las cosas abajo.
    El futuro (tanto a corto como a largo plazo) es absolutamente inabarcable e incontrolable, con lo cual esas preocupaciones son inútiles (de hecho, yo llegué a tener ansiedad por cosas q en realidad jamás llegaron, no es mayor pérdida de tiempo y energías). Al igual q las lamentaciones y el sentido de culpa por las cosas pasadas, ya no se pueden cambiar, otra inutilidad.
    Y respecto a las relaciones, nunca sabrás si algo va a funcionar ni cuánto va a durar, eso no depende sólo de las personas. Así q mi teoria es q si el olfato no te da nada negativo, inténtalo (siempre q entre dentro de lo q encaje contigo, te haga feliz etc). En el momento q las cosas no te huelan bien, no te cuadren o te produzcan -aunque no sepas por qué- cierta desconfianza, ya no merece la pena.
    Un besote

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  6. Carpe diem... trabajo en geriatría, y día tras día los ancianos me dicen lo pronto que se les ha pasado la vida... cuando llega esa misteriosa sensación, pues p'alante... tiempo habrá de rectificar. Los peores polvos (y amores) de tu vida son los que no harás. A vivir, que son dos días. Y uno te lo pasas durmiendo.

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