lunes, 27 de agosto de 2012

Sobreviviendo a la crisis


“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.” 



Esa es la premisa sobre la que se sustentan, a través de la selección natural, las leyes evolutivas de Charles Darwin (1859).

Puede que yo sea muy radical, pero para mí el mundo funciona de una manera lógica y muy ordenada. Nada sucede al azar; la naturaleza está diseñada de manera que toda causa tiene su efecto -aunque algunos no sepamos ver o entender- y nada puede ocurrir que no sea a consecuencia de un suceso anterior. La evolución camina, de forma inevitable, hacia la perpetuación o destrucción de la especie, pues el mundo no es estático y el tiempo no puede transcurrir sin cambios. 

Esta ley, la de la selección natural, es extrapolable a todas las dimensiones de nuestra vida: sustenta el funcionamiento de los apareamientos entre seres vivos, humanos incluidos: que si macho alfa, que si hembra beta, bla, bla, bla... Sobre esa ley también se inspiran también las teorías del márketing: las empresas deben ser abiertas, adaptarse al medio y evolucionar a medida que la demanda del cliente y de los mismos trabajadores varían...  es decir: adaptación, adaptación, adaptación para ser el mejor y sobrevivir. 

Sin embargo y en mi opinión, la necesidad de adaptarse al cambio también es una ley que, en una época de crisis que tan exigente, debemos aplicarnos a nosotros mismos a nivel personal e individual. Antaño era quién cazaba o quién tenía la cosecha más productiva el que comía y salía adelante; pero ahora ya no vale ser super inteligente o ser super fuerte para salir adelante: eso es la selva financiera e irremediablemente necesitamos dinero  para vivir y preservar lo poco que tenemos es lo que nos permitirá evolucionar. Si de algo no se habla en los medios, es de las consecuencias de la presión económica sobre nuestra salud mental; hecho que con el tiempo se traduce en dolencias de origen psicosomático pues estamos nerviosos, preocupados, no dormimos bien, tenemos miedo, estamos indignados y entramos en cólera viendo los abusos del gobierno y el empeño de este a volver a la época feudal. Los de arriba abusan de su poder y se rigen por la avaricia y la corrupción, el pueblo de mientras y de forma subyacente, ha empezado una "guerra" en la que comercios van a cuchillo para subsistir y los consumidores vamos acojonados para no pagar de más. 

Por ejemplo, hace dos semanas hice mi primer y único Mojito de este verano con mi amiga catalano-inglesa; pues bien, la clavada fueron catorce euros y aún no habíamos terminado que  ya nos invitaron a largarnos si no queríamos volver a consumir. Confieso que nunca me habían echado de forma tan elegante para permitir la entrada de nuevos clientes.... pero os aseguro que la próxima vez que me vuelvan a hacer una sugerencia similar, tendré preparada una educada respuesta para defender mis derechos como clienta. Entiendo al empresario que  reclamaré rotación en las mesas para generar más consumo, ergo más ingresos... pero por lo que a mi respecta no volverán a verme el pelo nunca más. Si un día decido invitar a una amiga y gastar casi mil quinientas pelas en unos refrescos, exigiré disfrutarlos al máximo y si eso no es posible,  mejor nos quedamos en casa y nos tomamos unos refrescos en la terraza. 

Otro ejemplo; hace poco acompañé a mi mamá a comprar unas gafas de sol. Como la mujer es muy miope y no lleva lentillas, es muy indecisa a la hora de elegir unos anteojos nuevos. Pues bien, como la dependienta-propietaria la vio tan vacilante y viendo que no cerraría la venta en los próximos cinco minutos... nos echó. Terminamos haciendo el gasto de trescientos euros en otra óptica donde tuvieron más paciencia. Eso me tocó mucho la moral porque mis últimas graduadas y dos gafas de sol... vale, que me las compre hace seis y tres años pero me las vendió la tía borde que nos dio pasaporte ¡ella se lo pierde! Et felicito filla. 

Luego están las rebajas: en mi pueblo las tiendas de deporte hicieron pacto para resistir sin ofertas hasta mediados de Agosto. Entonces o pagas,  o te aguantas, o pillas el coche y haces cuarenta quilómetros para ir a la ciudad a buscar saldos de verano. Finalmente fui al Decathlon más próximo dónde con treinta euros haces virguerías. Otra opción son las compras por internet aunque, personalmente, páginas como Privalia ya no son lo que eran: te exigen gasto mínimo y te clavan casi siete euros de envío; es decir, que para cualquier cosa te toca gastar casi treinta euros, además de verte obligado a comprar un producto que realmente no necesitas para llegar al importe mínimo. Me he borrado. Pa chulo mi pirulo.

Llegados a este punto que cada euro que gasto lo hago a conciencia y lo invierto en cosas que realmente necesito, he decidido tirar de algunas páginas interesantes dónde ofrecen bonos de descuento: puedes  pillar un corte de pelo por diez o quince euros, por ejemplo. Hablando del tema, este sábado se me ocurrió hacer gasto en mi aldea y me clavaron treinta y ocho para repasar el escalado -estoy segura que bajará la prima de riesgo con mi significativa contribución a la economía española-. Un timo, no volveré a ir más pues me fastidió el sábado... de hecho estamos a lunes y aún no logro sacarme los treinta y ocho euros de la cabeza -nunca mejor dicho-. Nota mental: pedir presupuesto antes ¡de todo!.

...Y así es mi adaptación a la realidad: hace un año anulé la tarjeta de crédito, procuro pagar todo al contado para controlar lo que gasto, reemplacé la peluquería por la coloración casera made in L'Oreal. Con lo que me gustaba a mí montar a caballo, cambié la equitación por las clases de spinning. Puede que termine por pillar una bici de segunda mano: montas algo y llevas casco... no hay tanta diferencia del caballo ¿no? Es lo único que me puedo permitir, me tengo que adaptar, no hay otra. Mis recortes también me han llevado a recuperar mi armario atiborrado de ropa buena que no me ponía de aburrimiento: si algo tiene la ropa de marca es que dura mucho y si te conservas en la talla -un buen motivo para no engordar- es que puedes reutilizar piezas inmunes a los excesos de la moda. Y si tu mamá sabe coser.. ¡ni te cuento! otra ventaja es tener una hermana e intercambiar vestuario jejejeje. 

Un sablazo importante en nuestro día a día es el precio del combustible... recuerdo cuando llenaba el depósito sin tener ni puñetera idea de lo que valía el gasoil ¡qué tiempos aquellos! En cambio ahora estoy super pendiente de las subidas, bajadas y de las gasolineras que la ofrecen la gasolina más barata. Para remediar el tema del transporte, decidí reparar mi vieja Honda Scoopy del 87: con dos euros de gasolina tiro toda la semana ¡por cierto! reparamos la mitad en casa y mitad en el taller. Si bien el mecánico me pedía unos cuatro cientos euros para dejarla a punto, pidiendo yo las piezas por internet y apañándomelas la conseguí arreglar por poco más de la mitad. Con el coche aparcado en el párquing de forma perpetua ya tengo casi amortizada la inversión. 

A la hora de viajar, mi pequeña debilidad, también existen recursos para abaratar costes. Está claro que prefiero salir poquito y ahorrarme los ocho euros de un gintonic y hacer un rinconcito por si surge la ocasión de pillar vuelo Low cost. Si compras el billete con tiempo puedes encontrar idas y vuelas por poco más de treinta euros. Si vas en coche, existen redes sociales como Blablacar en las que puedes compartirlo y dividir gastos. 

Para mi faceta universitaria también invierto mucho tiempo leyendo el BOE, el DOGC y enterarme bien de las inminentes subidas y de cómo se pueden esquivar. La información en las instituciones te la dan en cuenta gotas, por lo que acribillo a mails la Agencia d'Ajuts Unirversitaris y archivo prudentemente sus respuestas, pues está claro que el gobierno ha decidido saquear a los estudiantes y yo no estoy dispuesta a pasar por el aro si lo puedo evitar. Por eso mismo reivindiqué coger más créditos de los permitidos para terminar antes la carrera y antes de que alguien decida dificultar más el acceso a la formación. Eso sí, para conseguirlo hice una carta incluso a la rectora y por cansina me dieron permiso.... Al menos eso me dijo la tutora un viernes por la noche que me llamó a casa para zanjar el asunto de una puñetera vez. Otro punto clave es pagar la matrícula al contado: el próximo sábado me cobrarán mil quinientos euros del primer semestre. Este año ya no fraccionan las matrículas: ahora te aplican un 6,5% de interés a diez meses y te obligan a abrir una cuenta en no sé qué banco... Triste pero cierto. Por eso, cada vez que me dan el precio de algo lo traduzco mental y automáticamente a créditos universitarios: un mierdaphone de ciento ochenta euros equivale a seis créditos de la UOC...  y así en todo. Por eso es raro ver a Pandorita hacer un gasto de más de sesenta euros en una sola compra. 

Luego están los gastos digamos... abstractos: el teléfono, la comisión del banco, el seguro del coche... Un día leí en un artículo de márketing muy interesante que si vas de comodón te tratan como eso, como un comodón. En otras palabras y como decimos los catalanes: qui no plora no mama. O sea que vale la pena hacerse de rogar a la hora de contratar cualquier servicio, informarse de las tarifas vigentes y reclamar las comisiones injustas; por más que eso requiera una pequeña inversión de tiempo. Por ejemplo, estar al día de las tarifas de teléfono para ajustarlos a nuestras necesidades y cambiarlos en cuanto haga falta. Es lógico que las empresas quieran sacar el máximo rendimiento a su negocio, pero si tú como consumidor, te molestas en llamar, esperar y exponer tu situación; consigues tarifas más baratas y ventajosas. Está claro que nadie vendrá a casa a devolverte el dinero que pagas de más por tarifa plana sin consumir, por ejemplo. Para los seguros la cosa está en la misma línea, cuando contraté el de la moto estuve haciendo la remolona durante dos semanas: 120€, 95€, ¡65€! Para el coche más de los mismo: si antes de que te renueven la póliza y si no has tenido partes, les llamas y les pides el precio para comparar con otras compañías; posiblemente y con poco esfuerzo conseguirás un buen descuento. 

Creo que esa actitud es la que se debe adoptar en todas las dimensiones de la vida: si uno se valora a la hora de ligar y exige ejemplares que correspondan a un umbral de mercado parecido al suyo, así como se exige respeto y valor; pues creo que a la hora de consumir como clientes, también tenemos que valorarnos si somos puntuales en nuestros pagos, si nunca hemos devuelto un recibo y si somos rentables para la empresa: es valorarse así mismo como cliente y exigir. Es tan difícil encontrar buenos clientes, como encontrar buenos amigos o un novio chachi, por eso cuando lo tienes hay que procurar mantenerlo. 

....Vaya rollo os he metido, pero tenía ganas de explicar mi adaptación a la crisis pues estoy segura que muchos de vosotros os encontráis en una situación similar a la mía. En parte ese blog es testigo de mi evolución como víctima de la crisis; en dos mil diez era una pijilla de cuidado: que si mi peluquería, mi ropita de marca, mi piso de soltera, todo el día dando vueltas por ahí.... En cambio ahora he aprendido a comprar sólo lo que realmente necesito, a buscar alternativas de ahorro, a entretenerme con cosas más económicas y a convivir con los padres: cosa que mi cuenta bancaria agradece gustosamente. Esos ahorros son los que me permitirán reiniciar mi vida en breve: esta semana llega mi amiga del sur quién se ha quedado sin trabajo y necesita poner el contador a cero también. Será cuestión de pillar un mapamundi y empezar a poner chinchetas. Una vez hecha la maleta da igual ir a Barna, a Madrid, a San Sebastián o a Granada. Quizá más lejos: Londres, París, Zürich, Berlín.... aunque para eso debería recuperar mis clases de Alemán :( 

Bueno, voy a continuar con mis dibujos. Ahora que estoy en fase ahorradora a tope he decidido recuperar mis, más o menos aceptables, habilidades para la ilustración: fui a los chinos, compré un bloc y unas acuarelas por 3,60€ e inspirándome en una página muy chula pinté esto:



Luego, a lápiz, que es más domable, pinté eso que está por terminar. Creo que me flipé con el cuello por lo que lo volveré a repetir.



De pequeñita tenía una caja enorme repleta de Caran d'Ache, concretamente eran los Prismalo, los acuareables... pero quedaron en casa de mi padre. He mirado de comprar otros pero valen casi ¡seis créditos universitarios! por ahora no pueden ser. Mi alternativa han sido unos Staedlter de cinco euros pues los restos de lápices que encontré en un estuche de cuando era pequeñita son bastante cutres y no pintan bien. Con mis dibujitos y con referencia a lo que comenté en la entrada de Ligar en tiempos modernos, una acuarela dedicada es un buen regalo cuando tienes la cartera bajo mínimos. Que no es un Picasso, pero un Pandorita... también tiene su punto ¿no?

¡¡Vale!! me callo ya. Prometo volver tratar temas erótico-emocionales entre sexos en mi próxima entrada. Gracias por permitirme esta pausa fisológica y temática en mi blog. 

¡Un abrazo para todos!



16 comentarios:

  1. Pandorita, subasta unos cuadros por aquí y entre todos te ayudamos. Ofrezco 5 euros por la Jirafertiti..

    Y sí, la mejor manera de vivir es encontrar el equilibrio; ser feliz sin ser un tacaño, pero sin que eso implique malgastar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tacaño!!! Te doy 10 bella por el de la tortuguita... Jijij

      Eliminar
  2. Así que le comprarías un cuadro a una viejuna de 32? no dejas de sorprenderme Macarroni. Así pues, terminaré mi Nefertiti antes de abandonar el último tren.... cuando nadie me quiera. Según tu teoría tengo los días contados!

    Por cierto, a ver si das nuevas lecciones a tu séquito de folladores en potencia.

    Apa!!

    ResponderEliminar
  3. Creo que a consecuencia de la crisis estás creciendo como persona,es decir gastas lo imprescindible y no te dejas
    llevar por las marcas,la moda y la dichosa publicidad
    odiosa de cada dia.Por tanto, la crisis traera alguna
    cosa buena porque si te pasa a ti, le pasará a más gente
    y quizá nos alejemos poco a poco de la sociedad de
    consumo que nos esclaviza.¡buena suerte en tu empeño!
    Javi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es Javi, los tiempos cambian y toca adaptarse. La verdad, deberíamos aprender a disfrutar de las pequeñas cosas y no ser tan esclavos de la sociedad de consumo. En parte la crisis servirá para hacer una reflexión sobre nuestros valores.

      Besos Javi!

      Eliminar
  4. Pues estoy de acuerdo contigo. Nos has soltado una chapa económica con la que te has aburrido hasta tú.
    Está bien como función de relajación, pero me gusta mil veces más cuando hablas de tus temas sentimentales, de los que aprendo y todo.
    Lo mejor de todo el post, con diferencia, son tus acuarelas, que te han quedado bastante chulas.

    Un besito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Venga pues comprame una acuarela!! jajaja por ahí ya me dan 10 euros!!!!

      Oído cocina, ya tienes entrada 100% Pandoril publicada pero alguien tenía que soportar mi diarrea filosófico-verbal jajajaja

      Besitos ;)

      Eliminar
    2. Ja ja pues yo no me he aburrido nada. De hecho, voy por mi casa quitando bombillas, y he empezado a lavarme el pelo con agua fría, para no gastar, no te digo más. La crisis es otro motivo más para seguir soltera, al menos en mi caso, tener novio siempre me sale más caro (en varios sentidos) que no tenerlo: cenas, cines, viajes...estando sola es más facil reducir gastos, hago vida "amish" y nadie se me queja :)

      Eliminar
    3. Pues mira rebyuyi acabas de dar en el clavo ¿sabes que a veces me pregunto qué sale más rentable? hasta ahora los singles éramos un mercado potencial: sin ataduras, con dinero, sin hijos y sin cargas que supongan gastos importantes. Pero ahora... al precio que está todo, un alquiler es más fácil de afrontar en pareja: la luz, el agua, el gas sale mejor dividido por dos. Tener un coche y compartirlo... no sé qué sale más a cuenta, la verdad, si estar sólo o hacer equipo con otra persona.

      Eso de los cines, cenas, viajes... hay alternativas pero claro, depende del otro. En mi última cita sugerí cenar en una cadena de restaurantes muy famosa y asequible de Girona y él, con buenas palabras, me llamó "cutre". Yo soy feliz con una ensalada, un refresco y un helado; y si pago sólo quince euros por ello, lo disfruto más que pagando veinticinco por la pijada de ir aun sitio chic. Después de eso el chico se pidió dos mojitos de ocho euros cada uno y yo un zumo de piña de tres... luego me explicó que si la casa que se compró, que no la puede vender, que la tiene alquilada.. bla, bla, bla. Entonces me di cuenta que teníamos formas muy distintas de ver la vida y de gestionarla.

      Por otro lado he quedado con chicos que no se han avergonzado de cenar conmigo en un sitio normalito, con los que me he entretenido dando una vuelta en bici, viendo una peli en casa, buscando setas, o dando un baño por la noche en la playa... si te lo curras y buscas con tiempo también puedes hacer salidas muy baratas: es cuestión de hacer números y que tu pareja comparta esa forma de gestionar el tiempo libre, pero por lo visto creo que eso es muy difícil.

      Felicidades por tu vida Amish Rebyuyi, me alegra saber que existe gente que piensa como yo. Besos! :)

      Eliminar
    4. Ja ja, totalmente de acuerdo contigo. Me acuerdo cuando mi hermana la casada soltaba pestes porque arreglar el calentador les había costado a ella y su marido 270€. Dos meses despues se rompió el mío y pagué 270 yo solita. Además ellos tienen seguridad social para su hijita, y no te voy a contar lo que me gasto yo en veterinario con 2 perretes...Respecto a lo de las citas, supongo que "baratear", con lo de la crisis, estará mejor visto ahora que hace unos años, pero vamos que si quedo con un chico te puedo asegurar que estoy pendiente de que cada vez pague uno, no espero que tire de cartera siempre él, como piensan algunos pseudogurús...

      Eliminar
  5. “La Tercera Guerra Mundial es ahora, esta basada en el miedo y no es contra ningún país, es contra nuestro modo de vida tal y como lo conocemos” no recuerdo de dónde me he sacado este retazo de conversación pero lo resume todo, como tu dices nos tienen acojonados y así andamos, con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas.

    Saber ahorrar en tiempos de vacas gordas y recortar gastos en los de vacas flacas son buenas virtudes. Hay que mirar los céntimos, pero intenta seguir comprando al pequeño comercio, cuando los que manejan la pasta logren que se cierren todas las tienditas comenzaran a apretarnos el cuello y a subir precios a placer.

    Me gusta tu dibujo de la tortuga feliz, despacio, despacio ... llegaremos muy lejos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las cosas buenas se cuecen despacio Ishtar, la cuestión es llegar. Más vale tarde que nunca, o eso dicen ¿no?

      Saludos!

      Eliminar
  6. Pa chulo mi pirulo? jiji xdxdxd los dos dibujos preciosos... Sobre todo la tortuguita es preciosa... Eres muy lista.. Papa y yo deberíamos aprender de ti... Háganos lo que hágamos casi no llegamos a fin de mes... Besitos bella

    ResponderEliminar
  7. Dejé de trabajar para intentar vivir algún día de lo que me gusta. No sé si lo lograré o no, pero ahora sin exámenes tengo mucho tiempo libre y ¡qué menos! además, es divertido ver como funciona el mercado y como responde si te quejas un poquito :p

    Besos guapa! para ti y la familia :D

    ResponderEliminar
  8. Ya casi cumples la condición octava de mi decálogo ;)

    Cuando es algo gestionado por uno mismo, y no un imperativo de la necesidad, vivir con poco me parece muestra de mucha madurez (al otro lado está el carácter infantil del que siempre pide y pide cosas nuevas, y nada lo satisface). Se dice que el tiempo es oro, y allá cada cual, pero, por encima de todo, el tiempo es vida. Quien quiera cambiar vida por oro...

    Saludos

    ResponderEliminar
  9. Hola Alonso!! pues sí, madurez forzosa supongo. Y me alegro. Tuve mi facetas donde la apariencia y el consumo dominaban mi vida. Estoy contenta de saber adaptarme y, aunque me arrepiento de que podía haber tomado algunas decisiones antes... pues bien, más vale tarde que nunca. La cuestión es llegar.

    Punto ocho de tu decálogo? buf, tendré que hacer memoria...

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar

Bienvenidos

Follow by Email

Seguidores

Con la tecnología de Blogger.