viernes, 29 de agosto de 2014

My way


No os podéis perder este post. De lo mejorcito que he leído últimamente en la red referente a todos esos de treinta y tantos quienes vivimos rollo clásico de Sinatra "My way". Que vale, que no tenemos a un pipiolo a quien besuquear y en ocasiones es jodido, pero no siempre. Es importante respetar y que te respeten, querer y que te quieran, confiar y que confien.... si eso no tiene lugar mejor nos quedamos como estamos, es decir: solteros. Llegados a este punto ¿qué hacer?

Voy a autoevaluarme a ver qué tal me va:

miércoles, 27 de agosto de 2014

El amor mueve el mundo



Fue entonces cuando descubrí que no es fácil de saber por qué se deja querer a otra persona. No es sencillo explicar por qué un buen día una se desenamora, por qué cuando llega el reencuentro se es incapaz de volver a sentir aquel afecto, aquel amor. No es fácil analizar por qué no se percibe la personalidad del otro tan intensamente como antes, no se encuentra su voz tan cálida, no se siente el impulso de abrazarle o de besarle, no se experimenta ese sentimiento que parecía inextinguible. (Penélope Parker)


Bueno, no estoy muy de acuerdo con eso... creo que la mayoría de veces una sabe distinguir cuando algo es "complicado", de cuando algo se romple en plan "ya no hay vuelta atrás". Aquel momento en el que sucede algo y te das cuenta que la magia se ha ido y que, a menos que te hagan una lobotomía, aquello no lo arregla ni.... En fin,  llegados a este  punto no sé qué es más doloroso: si el adiós en sí o darse cuenta de que tu percepción respecto al otro ha cambiado por completo: el contacto corporal es nulo, las ganas de escucharle son pocas y menos son las de besarle.... su presencia llega incluso a molestar. Es tan sorprendente como cierto. Entonces estás una temporada de resaca emocional, remontas  -la verdad es que las rupturas sirven para sacar lo mejor de uno mismo- decides que no tienes por qué volver a liarte, emocionarte y a frustrarte, hasta que aparece otro y ¡zas! vuelves a tener cosquillitas en el estómago y cosas por el estilo propias del jolgorio amoroso que implica el "me gusta un tío". Del mismo modo que te desenamoras sin saber cómo, también te enredas  sin que nada lógico lo pueda explicar.... es inevitable. 

Bienvenidos

Follow by Email

Seguidores

Con la tecnología de Blogger.