domingo, 28 de septiembre de 2014

El duelo de la felicidad invertida

En Psicología se habla mucho de las fases del duelo: negación, aceptación, retraimiento, bla, bla, bla. Nos sabemos el proceso de pe a pa pero... ¿podemos ser más concisos? sí please. 

Cuando tiene lugar la ruptura nos quedamos hechas polvo: lloramos, nos cuesta dormir, nos enganchamos a alguna canción ñoña y pensamos, pensamos... sobretodo pensamos. Ignoramos las redes sociales y somos monotema con las amigas, la familia, el perro y hasta el gato; supongo que por eso la peña llega incluso a tomar distancia de nosotras por ¡plastas!. Los tíos no, después de la ruptura y para digerir el marrón, pues corazón también tienen, utilizan sus propios métodos: ellos salen, salen y salen compulsivamente. Se dejan barba de cabroncete encantador de dos días y se depilan la espalda. Se compran ropa nueva, empiezan a practicar deporte a saco o se iluminan metiéndose a DJ o a profesor de spinning. Se convierten en los más cachondos de la fiestas y vacilan a todas las cangrejitas; una tras otra, hasta que, encandiladas por esa sobredosis de felicidad y autoestima tan típica del recién soltero, una termina en la cama. En esta fase, mientras Tú estás en el sofá de casa consumiendo Kleenex a manta, Él está en plan macho ibérico desbocado dispuesto a romperlo todo y a romperlas a todas. En otras palabras, la chica totalmente out y el totalmente on fire. 


En esos episodios hiperfemeninos de llanto compulsivo, el cuerpo acaba por saciar el malestar de algún modo y entramos en la fase dos que titularemos: HOLA NEVERA. Así que abrimos el frigorífico y allí está el chocolate, el helado de macadamia, los bombones, las trufas heladas y lo que haga falta para llenar, metafóricamente, el vacío que nos ha dejado ese tío. En esta etapa el Don Juan empieza a darse cuenta de que las primeras dos semanas fueran brutales, pero que ahora ya no es tan fácil llevarse a una chica a la cama: de diez quizás le gusten dos, y de esas dos, con suerte, una le devolverá el saludo.... de aquí a la cama queda todavía un mundo, y si casualmente cae, entonces el individuo se da cuenta de que NO ES LO MISMO. Con la ex había pasión, deseo, cariño, complicidad.... era emocionante y especial. Ahora y en el mejor de los casos, solo hace gimnasia en la cama con una mujer. De mientras se pregunta ¿dónde están todas aquellas tías que me tiraban los tejos mientras tenía novia?



En esta tercera fase de idiotez transitoria mujeril, decidimos que queremos que Él vuelva y tenemos la opción de tomar dos tipos de actitudes: de ex paranoica y persecutoria, o ser una ex que, simplemente, pasa. Las que deciden mandar toda su dignidad al carajo, invertirán su último esfuerzo en recuperarle a base de mensajes, canciones, llamadas, acosos... y así hasta que se canse, pues nunca obtendrá respuesta o no será lo que ella hubiera querido oír. Las que deciden acogerse a la premisa de NO HAGAS NADA, se meten en un terreno bastante peligroso del que no toca hablar ahora en este post..  De mientras, Él está descubriendo, en el maravilloso mundo de Facebook, solicitudes de amistad de tías medio desnudas, proposiciones de desconocidas en plan ¿quedamos para follar? pero eso... ya no tiene gracia; el tío se ha dado cuenta que invitar a una dama a cenar para tener recompensa después, le sale por un ojo de la cara tanto a nivel económico como emocional, pues no tienen nada de lo que hablar, y lo peor, que aunque sea un ligue... esa también empieza a apretar. Entones Él recuerda cuando salía con sus amigos y regresaba a casa a una hora decente, encontrando a su chica en la cama y dispuesta a compartir una buena juerga a cambio de un simple café con leche y sin tantos prolegómenos absurdos.

Acabados todos los paquetes de Kleenex de casa, con tres quilos de más y con ganas de tirar el teléfono por la ventana, el body se impone y empieza a prepararse para el espectáculo final: la reinserción al mercado de solteras y, de paso, dar un poco por saco al ex en plan mira que estupenda estoy. Nos apuntamos al gim y si ya íbamos, hacemos unas cuantas clases extra. Buscamos  nuevos hobbies, empezamos a aborrecer el dulce, nos vamos a la pelu y renovamos el armario. Ahora nos damos cuenta que hacer vida de single no es tan difícil: hemos descubierto nuevas actividades, hemos recuperado y hecho nuevos amigos y MUY IMPORTANTE: nos hemos dado cuenta de que hay tíos que nos tratan mucho mejor que el Otro. Él, por el contrario, ya no se divierte saliendo por la noche, ya no tiene ganas de sexo vacío y no puede parar de comparar lo que tiene con lo que tenía. Para colmo se da cuenta de todos los "me gusta" masculinos que tiene ella en Facebook, de que si la han visto por aquí o por allá acompañada.... parece ser que ella tiene posibilidades y Él... no tantas. Dicho por un hombre: vosotras elegís y nosotros somos los elegidos. Y eso no es ningún descubrimiento ni comentario feminista sacado de la manga: si un hombre pudiera conseguir sexo cósmico fácilmente con cualquier chica, no se echaría nunca novia. Que con el tiempo se enamoran... pero eso es por accidente: la intención inicial de cualquier hombre es la de terminar el encuentro con Happy End. 
Llegados a este punto, empiezan los primeros tanteos hacia la ex: Buenos días guapa... ¿cómo te van las cosas? y de aquí al no encontrarás a otro como yo; ese que está contigo en al foto es un pringao...bla, bla, bla

En la última fase Ella olvida y a para Él... la bomba atómica.


No digo que pase siempre pero en muuuuchos casos la cosa termina así. Es curioso ver como al principio nosotras estamos hechas polvo y que nos recuperamos al mismo tiempo que ellos pierden la euforia inicial para terminar en hechos polvo tambén. La felicidad se mueve en direcciones opuestas. Curioso, ¿verdad?




13 comentarios:

  1. ¿En serio a tí te ha sucedido así?

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  2. No os lo toméis tanto en serio... ;)

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  3. Me hace mucha gracia como a pesar que de "cada relación es un mundo" y por consiguiente "cada ruptura es un mundo" si se establecen patrones de comportamiento muy parecidos en todas ellas. Yo me he aburrido de leer todos esos artículos de "fases de una ruptura" e intentar encajarme en alguna de ellas pero me parecían absurdas. Nunca se habla de los puntos de debilidad, creo que en las rupturas hay momentos peligrosos. En mi opinión has descrito uno de ellos, yo lo llamaría : el punto felicidad invertida. < Dícese del momento en el proceso de ruptura donde la primera de las partes (a la que dejan) toma más seguridad en sí misma, el dolor se ha mitigado y comienza a sentir algo más de seguridad y a aceptar la realidad como se presenta. La segunda parte (la que deja) se percata de que el paraíso parece mucho más terrenal visto de cerca y comienza a dudar de la decisión que ha tomado>.
    Creo que este punto es uno de los momentos de acercamiento, ya ha pasado un tiempo, parte de tu cabeza ha olvidado los motivos de esa separación y las voluntades se doblegan ante la posibilidad de volver a la zona de confort que es la relación.
    No sé si estaré equivocada, pero (al menos para mí) es un punto muy dificil donde hay que aguantar el tipo, echar la vista atrás y coger la lista de motivos por el que esa relación no ha funcionado.

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  4. Cualquier tiempo pasado nos parece mejor... y eso hace estragos :(

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  5. Hola

    Ellas lloran la pérdida en el sofá, abandonadas, comiendo directamente de la tarrina de helado.

    Ellos viven la noche, liberados, e intentan follar como si no hubiese mañana.

    Quizá te has pasado con los estereotipos...¿no?

    Javier----

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  6. Ya os he dicho que no os lo toméis tanto en serio. Solo intento transmitir de una forma amena lo que suecede a menudo cuando tiene lugar una ruptura. La idea básica es que las mujeres pasamos el trago al principio y los hombres tardan más. Supongo que eso explicaría el "olvido" de las mujeres y los intentos de ellos de volver tiempo después, pues ellos no han olvidado. No siempre ocurre, pero tampoco suena raro escuchar historias así.

    Cada persona y cada relación es un mundo. Solo trato de plasmar aquellas situaciones que he vivido o visto más de una vez. También he vivido rupturas en las que él se ha quedado hecho polvo y yo he salido desde el minuto 0...

    Mi intención es solo quedarse con la curiosidad básica.

    Un Saludo Javier

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  7. A mí esa descripción genérica de los tios me parece más bien cuando son ellos los que han cortado, yo desde luego a todos los q conozco q los han dejado ellas así sin esperarlos se han quedados hechos polvo desde el principio.
    Ah y yo sí creo q hoy en día hay sexo fácil y muy barato, así q a muchos no los interesa para nada una relación. O han salido muy muy escaldados o bien lo q buscan (sexo) lo tienen ahí dando un chasquido.
    Besos guaapi

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  8. Las chicas nos recuperamos cuando nos vamos dando cuenta que no era "pa tanto".
    Después de que me dejaran de forma inesperada y de que yo me lo tomara cual
    tragedia griega, y que no pudiera ir al trabajo durante días por los ojos hinchados
    de llorar y mi aspecto penoso, decidí que nunca más un tío tendría tanto poder
    sobre mi. O sea, que ando con pies de plomo y de momento me va bien.

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  9. Por si alguien lo duda, eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor es tan falso
    como un espejismo en el desierto. Lo juro.
    Isa.

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  10. Yo creo que nos recuperamos cuándo nuestro cerebro nos dice "Chicaaaa, no era para tanto, sal y disfruta" que básicamente es cuándo hemos reparado un poco nuestro corazón.
    Un beso.

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  11. Siempre hay que dejar que pase un tiempo. Tal vez ellos digan eso de voy a por todas, pero la procesión va por dentro.
    Besotes.

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  12. Opino como Rocío más arriba, habría que tener en cuenta las variables de quién deja a quién y tal para ver cómo de mal lo pasa cada cual. Y sí, Pandora, esta vez te has pasado con las generalizaciones, jajaja!

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  13. Nunca me lo había planteado así... pero me ha encantado. Es una generalización, si, pero como tantas en este mundo... yo me quedo con lo bueno, y es que si lo lee alguna chica en fase 1, se consuele. ;)
    Besitos!

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