viernes, 21 de noviembre de 2014

Momentos en los que tienes que irte

Chico invita a chica, o sea a mi, a ver una peli. Me recoge en casa y una vez en el cine, cuando llegamos a la taquilla y delante de la señora que vende las entradas, el muy cretino va y me dice....
- Pagas tú ¿verdad?
En este momento pensé tía, con qué tipo de personas te relacionas.
-¿Perdona? me has invitado tú al cine. Yo no pienso pagar.
- Va no seas así....
- Ya nos podemos ir a casa. Yo no pienso pagar tu entrada.
Al final vimos la peli, pero en aquel momento era un momento de esos en lo que hubiera sido mejor irse.

En otra ocasión y en una segunda cita con otro tipo, mi acompañante me asaltó con un:
-¿Quieres tener hijos?
-Bueno, no sé... no es algo que me preocupe especialmente. 
-Yo sí, muchos, me encantan....por lo menos quisiera tener tres.
Entonces me vi a mi misma dándole hijos en plan industrial a este chico... que estaba súperbien que quisiera familia numerosa, pero estaba claro que yo no era la persona. En aquel momento decidí que debía irme lo antes posible. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Me gustaría que...

Sin duda, la lucha más dura que existe para el ser humano es la que le toca librar consigo mismo: la lucha entre lo que me gustaría que fuera y lo que es, la lucha entre lo que deseo y lo que consigo, la lucha entre las expectativas....y la realidad.

En los distintos ámbitos de nuestras vidas nos ponemos metas: un trabajo así, un hogar asá, aprender eso, hacer lo otro.... a partir de aquí uno va dando pequeños pasos, se propone pequeños retos; a veces las metas se consiguen, a veces nos quedamos a medio camino.... a veces nunca llegan. Sea como sea siempre elegimos, renunciamos o esperamos si eso nos sirve para llegar al "premio" o bien, incluso somos capaces de aceptar que aquello no es posible, que aquello no era lo que creíamos o que aquello no vale tanto la pena como en un principio pensábamos. Llegados a este punto, no queda más remedio que cambiar de objetivo y volver a empezar. A priori parece bastante fácil, sin embargo en el mundo de las relaciones personales, no lo es.

La tendencia humana es la de desear felicidad y renunciar a cualquier indicio que implique dolor, lógico.  En un noviazgo, los primeros meses suelen ser geniales pero es inevitable que al final acabe por aparecer el auténtico YO de cada uno, que llegue el momento de tomar decisiones... y es entonces cuando afloran las primeras discrepancias entre lo que parecía al principio y ahora no es; pues todos podemos cambiar de idea en un momento dado, todos podemos ser bastante guays al principio y dejar de serlo luego, todos podemos haber alucinado por alguien, pero por muy puras que hayan parecido las intenciones en los orígenes, siempre cabe la posibilidad de cambiar de opinión y es aquí donde empieza la gran guerra si no eres capaz de aplicar eso tan maravilloso llamado claridad mental, es decir, actuar según lo que es y no por lo que fue, parecía, podría haber sido o te gustaría que fuera.

Bienvenidos

Follow by Email

Seguidores

Con la tecnología de Blogger.