sábado, 1 de noviembre de 2014

Me gustaría que...

Sin duda, la lucha más dura que existe para el ser humano es la que le toca librar consigo mismo: la lucha entre lo que me gustaría que fuera y lo que es, la lucha entre lo que deseo y lo que consigo, la lucha entre las expectativas....y la realidad.

En los distintos ámbitos de nuestras vidas nos ponemos metas: un trabajo así, un hogar asá, aprender eso, hacer lo otro.... a partir de aquí uno va dando pequeños pasos, se propone pequeños retos; a veces las metas se consiguen, a veces nos quedamos a medio camino.... a veces nunca llegan. Sea como sea siempre elegimos, renunciamos o esperamos si eso nos sirve para llegar al "premio" o bien, incluso somos capaces de aceptar que aquello no es posible, que aquello no era lo que creíamos o que aquello no vale tanto la pena como en un principio pensábamos. Llegados a este punto, no queda más remedio que cambiar de objetivo y volver a empezar. A priori parece bastante fácil, sin embargo en el mundo de las relaciones personales, no lo es.

La tendencia humana es la de desear felicidad y renunciar a cualquier indicio que implique dolor, lógico.  En un noviazgo, los primeros meses suelen ser geniales pero es inevitable que al final acabe por aparecer el auténtico YO de cada uno, que llegue el momento de tomar decisiones... y es entonces cuando afloran las primeras discrepancias entre lo que parecía al principio y ahora no es; pues todos podemos cambiar de idea en un momento dado, todos podemos ser bastante guays al principio y dejar de serlo luego, todos podemos haber alucinado por alguien, pero por muy puras que hayan parecido las intenciones en los orígenes, siempre cabe la posibilidad de cambiar de opinión y es aquí donde empieza la gran guerra si no eres capaz de aplicar eso tan maravilloso llamado claridad mental, es decir, actuar según lo que es y no por lo que fue, parecía, podría haber sido o te gustaría que fuera.





¿Qué ocurre cuando no somos capaces de pensar más de lo que sentimos?  pues que al ver que las cosas no son como esperábamos empezamos a luchar para que el otro reaccione o incluso cambie para que las cosas vayan, él sea o actúe cómo a nosotras nos gustaría: me hago la dura, no te llamo, te invito, me alejo.... Pero al final nada ocurre y llega la decepción; todavía así y negándonos a abandonar aquellas expectativas depositadas en esa persona quién, para nada, responde cómo quisiéramos, acudimos a la esperanza: tengo que esperar, ya se dará cuenta, ya volverá, si un día fue así y me trató asá puede volver a hacerlo....  sin embargo las cosas siguen igual -en el mejor de los casos- o peor: segunda decepción. Luego ya entras en la vorágine de lo que te gustaría que fuera y no es, pero que a veces parece que podría ser y no acaba de ser... y ante el empeño de que el otro actúe como actúas tú con él, te sigues decepcionando al ver que las personas no te tratan cómo les tratas tú a ellos y te das cuenta que el mundo no es tan justo como creías, de modo que te cae encima tal tonelada decepciones que la puerta de salida se empieza a difuminar. Y en ese círculo vicioso de "te mando a la mierda" y regreso porque me has enviado un Whatsapp, empieza uno a agarrarse a frases madeincoelhoycompañía en plan: que si los sueños, la esperanza, luchar, esperar.... que un "no" no significa no, sino que seas paciente....  y lo peor de todo es que muchas veces la fe no se la queda por uno para sí mismo, sino que la la publica en las redes sociales rollo "todavía te espero", "todavía te quiero" o "te perdono". Maléfico. 

Hay una gran diferencia entre un tío te llama para verte sin importar la hora y el lugar, que te llame solo de noche para que vayas a su casa; hay una gran diferencia entre una persona que se interesa por ti y otra que solo te cuenta su vida sin ser capaz de preguntar ni una sola vez qué tal la tuya; hay una gran diferencia entre un hombre que suma y otro que resta... y, por encima de todo, hay una gran diferencia entre estar y no estar: si no está contigo, nada más importa. Tú le has elegido pero él no te elige a ti. Punto. 

Enamorarse no es pecado y el verbo enamorarse es totalmente antagónico al verbo pensar con claridad. Es normal que dar o ceder más de la cuenta en un momento dado y tragarse un poco el orgullo en alguna ocasión para hacer saber al otro cuánto te importa y eso de vergonzoso no tiene nada, al contrario, te honra. Eso sí, hay que tener claro que hay una gran diferencia entre rendirse y saber que es suficiente; y si decides darte un par de cabezazos más para estar segura de tomar la decisión final, pues hazlo: es peor un con peros que un no convencida, pero tienes que esforzarte en encontrarlo y dejar de lado todas esas frasecitas de autoayuda que has encontrado después de fundir google buscando algo que pueda darte un poco de esperanza. Tremendo error. 

Y escribo eso porque me doy cuenta de que nos agarramos con tanta fuerza a los "me gustaría que" que perdemos cantidades pasmosas de tiempo y energía luchando e invirtiendo en personas que, sea por lo que sea, en ese momento o, al menos para ti, no valen la pena. A veces me pregunto dónde está el límite de la mierda que puede llegar a tragar una mujer por un tío que no quiere o solo quiere lo que le conviene. Ahora vendrán los comentarios de que no sabemos estar solas, que no tenemos autoestima, que no sabemos hablar de otra cosa... yo conozco a mujeres muy competentes, que no le dicen que sí a cualquiera y que no saltan de una cama o relación a otra solo para sentirse acompañadas. Yo conozco a mujeres que tienen su vida, sus amistades y sus pasiones... sucumbir al amor no las hace menos aptas ni más desesperadas que cualquier otra: simplemente sienten y eso a veces tiene consecuencias muy jodidas. 

En serio princesa, y sé de lo que hablo, siempre estarás a tiempo de encontrar a un tío que pase de ti. No te dé miedo sacarle de tu vida. 

12 comentarios:

  1. El problema radica en las expectativas que depositamos, esperamos que la otra parte, con la que queremos compartir nuestro tiempo, sea como nosotros o al menos una parte. Nos olvidamos de la diferencia innata de cada persona, de que hay que implicarse por ambas partes, de que hay que cultivar el nosotros. cuando amas o crees que amas tienes esa venda de ilusión, de esperanzas, de me gustaría... que te impide ver la realidad y cuando se cae porque eran dos estados diferentes en los que nos encontrábamos la decepción es mayor.
    No existen las princesas ni los príncipes azules de cuento, ni el amor eterno si no se cultiva, puedes querer, sentirte atraído/a, sentir el deseo... pero eso termina acabando, termina marchitando.
    Si aparece cógelo, atrapalo... vívelo, no pienses en cuando acabará y si es un amor de caducidad definida llegado el momento te darás cuenta y lo olvidaras, volverás a avanzar.

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  2. No sé qué decir...A veces no es así. A veces serás tú la que no estés enamorada y le dejes a él. Supongo. La mayoría de los hombres que yo he conocido querían relaciones serias. Quizás seas un imán para los indecisos.
    Saludos,
    Blanca

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  3. Cuando eres la marioneta de un sentimiento, eres tú la que pone punto y final, la que dice hasta aquí, mientras tanto sólo eres el perrito faldero de alguien y de algo.
    Tu reflexión, me encanta.
    Besos.

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  4. Una estupenda entrada¡¡¡
    Creo que esto de los amoríos es así, te puedes encontrar de todo, es cómo una caja de sorpresas pero si encuentras una persona que de verdad te llene y te haga sonreír, adelante con esa relación.
    Un beso.

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  5. Las mujeres tenemos un aguante bestial. En mi caso, fue por mis hijos. Perdone la infidelidad y los desprecios constantes, los gritos. Hasta que un día me arme de valor y pedí el divorcio. Nos nos quería, fue espantoso. Y tiempo después llegó otro hombre que, sin ser perfecto, está. Para mi y para mis hijos. A veces sucede.
    M.

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  6. Es verdad que las mujeres aguantamos mucho, muchísimo...quizá demasiado. Mi historia
    también fue muy dolorosa pero de todo lo que sufrí aprendí a valorar a los hombres de
    otra forma. Un hombre que sólo me llamara para que fuera de noche a su casa o que
    solo me contara sus problemas sin preguntarme por los mios.....esos hombres ya no
    tienen ningún valor para mi. No respetan a las mujeres, sólo las utilizan y después las
    dejan hechas un guiñapo y las pobres tardan mucho tiempo en recuperarse mientras
    ellos buscan otra víctima para satisfacer su insaciable ego masculino porque lo que
    les pone es eso, que suframos por ellos, que estemos esperando sus llamadas y
    que vayamos corriendo cuando a ellos les apetece.
    Cuánta energía y tiempo malgasté con hombres así. ¡qué desperdicio!
    Lo siento, pero esos hombres ya no me interesan. Para mi no valen nada. Ese
    capítulo de mi vida en el que me dejaba manipular, y en el que me creía todo lo
    que me decían está cerrado para siempre.
    Loli.

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  7. He leído este comentario y me he quedado con muchas cosas con las que me identifico. Una es la del espiral vicioso. Yo me siento metida en uno desde hace tiempo con las relaciones. Sólo encuentro chicos que hacen cosas como las que salen aquí; por ejemplo, lo de llamar a cualquier hora de la noche, que no te pregunten cómo te ha ido el día...

    Es lo que he ido encontrando con absolutamente todos los hombres que he conocido en seis años. Ahora mismo, por ejemplo, estoy con uno que desaparece cuando quiere, que nunca parece querer hacer nada ni propone nada...uno que no sabe ni dónde trabajo ni me ha preguntado nunca por lo que hago; uno a quien, para vernos, siempre tengo que ir a ver yo. no es broma: estoy agotada emocionalmente. Me paso el día fuera de casa haciendo mil cosas, estudiando y trabajando, y estoy con alguien que dispone de todo el tiempo y aun así es incapaz de venir a verme. Los fines de semana los paso sola. El verano lo pasé sola porque él se largó fuera y no quiso, ni venir a verme, ni que yo fuera. No va al cine conmigo. No conozco a sus amigos después de seis meses.

    Si fuera sólo éste, pasaría. Pero es que es el número...yo qué sé cuántos. En serio. Dirán lo que les da la gana sobre las mujeres. Yo no voy de perfecta ni de estupenda de la vida, pero esto es, simplemente, vergonzoso. Ojalá sólo fuera un caso aislado.

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    1. Pues chica, tu misma te contestas. A ese capullo mándalo a freír espárragos, que hay hombres mejores que están dispuestos a hacer feliz a la chica que tienen a su lado. Eso si, cuando te topes con uno de estos, por favor, ni se te ocurra echar de menos la mierda que estás viviendo ahora mismo y le den la patada. Se por experiencia que le pasa a muchísimas mujeres.

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  8. A lo mejor lo que pasa, es que hay mujeres que estáis bien para un rato, pero no para todos los dias... porque de puertas hacia fuera váis todas muy guapas con vuestro maquillaje y vuestros vestiditos y con la mejor de vuestras sonrisas, sois todas encantadoras, pero de puertas hacia dentro en una relación estable la cosa cambia bastante, y antes o después sale la fiera que muchas lleváis dentro, ese ser egoista y caprichoso que siempre quiere salirse con la suya y que resulta insoportable, a no ser que seas un calzonazos de esos que lo aguantan todo, por eso, el hombre con experiencia con las mujeres las prefiere para un rato, porque asi disfrutas de lo bueno que ella te puede ofrecer sin tener que soportar lo malo, que a la larga pesa más que lo bueno... es lo que tiene llegar a la treintena que a los hombres no los váis a engañar tan fácilmente con un cuerpo y una cara bonita, y con un poco de sexo de vez en cuando, no los váis engañar tan fácilmente como a los pardillos veinteañeros, que tiempos aquellos verdad? aquellos maravillosos años! que ya nunca volveran...

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    1. Por cierto... la palabra MACHISTA..¿te suena de algo?

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    2. Con esta teoría tuya lo que es seguro es que acabarás más solo que
      la una y en este caso es lo mejor que puede pasar porque dudo que
      pensando así seas capaz de hacer feliz a ninguna mujer.

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