lunes, 16 de mayo de 2016

Don Perfecto

Toda soltera senior que se precie tiene el típico amigo soltero hetero con quién queda para hacer un café la típica mañana o típica tarde de profundo aburrimiento en plan "último recurso antes de registrarme y conectarme a Tinder a ver quién hay". Cruel pero cierto, es un amigo tan histórico como real y sabes que es la única persona con quien puedes tener charlas reales sobre la vida, sobre las relaciones y lo deprimente del mercado existente. 

Él quiere pareja y lo tiene claro. Está activo en el tema así que tira de apps como Tinder, Badoo, Adopta... pero es evidente que no ha tenido mucho éxito; no solo no ha encontrado pareja sino que lo que ha encontrado ha sido altamente tóxico: tías que aparecen y desaparecen, tías que le dejan y le llaman al día siguiente llorando, tías que le dicen que solo le quieren de amigo y cinco minutos después le proponen dar un paseo agarraditos de la mano con beso incluido.... y lo último en tendencia solteril son las chicas No touch: mujeres que quieren pareja pero sin contacto físico alguno. Chicas que solo quieren cenas, paseos en coche y sopórtamecuandotengaunbajónexistencial... y así pasan los meses: uno, dos, tres... pero por más tiempo que pase: DON'T TOUCH! lo que me sorprende es que ellos siguen allí... insistiendo. Pagafanteo máximo, vamos. 





La cuestión es ¿dónde se busca pareja si quieres sí o sí? Le recomendé a mi colega que buscara en entornos donde coincidiera con gente con sus mismos gustos, que tirara de amistades pues en un momento dado menganito te presenta a fulanita -a mi no me ha pasado pero creo en ello: se llama "tener fe"- y aunque no estemos buscando pareja activamente, pienso que todos estamos abiertos a "fijarnos" en alguien si aparece de forma fortuita en nuestras vidas.  
Mi amigo no se mostró muy de acuerdo con mi teoría providencial sobre el encuentro del amor, básicamente porqué le solté el rollo desde un punto de vista bastante superficial, y es que después de 2 años fuera del mercado single y organizando la vida alrededor de la bici, el perro,  los viajes en solitario y amigos de tapeo... como que ya no le das tanta importancia a lo de estar soltera o dejar de estarlo. A partir de los 35 el mercado es escaso o viene resabiado, es difícil coincidir y no vale mucho la pena invertir tiempo pensando en ello. 

Al anochecer de aquel mismo día de la conversación, mientras mi amigo estaba en casa intentando hacer match con alguna candidata, yo me iba al hospital al servicio de urgencias. 

Allí estaba yo: sin peinar, sin arreglar, con un pantalón viejo, con una sudadera más vieja todavía....la bragafaja, el sujetador color carne.... y mis náuseas! Iba sola, enferma y despeinada. Muy triste todo. Pronto apareció el médico que era de no sé dónde, pero español desde luego no. Me dedicó 30 segundos y me mandó al enfermero que me pinchó en el culo pues tenía vértigo. Odiaba al médico, al enfermero y al mundo entero: quería mi casa y mi cama, me quería marchar pero no me dejaban. El médico estaba dándole la charla a alguien del Box 4 y hablaba mucho, parecía de esos de los culebrones de la tele con ese acento y tal. Al rato volvió y yo ya me sentía mejor: salté de la camilla y me puse la chaqueta pero no me dejó ir. Como él era el profesional, obedecí. 

El chico/médico empezó a preguntarme sobre mi salud y a investigar en mi anamnesis para explicar el problema: hacía un lustro que un hombre de mi "segmento" no se preocupaba por mi y eso me gustó. Supongo que por muy independientes y autónomos que seamos, en un momento dado nos atrae que alguien  cuide de nosotros, incluso aunque le paguen por ello.... La cuestión es que, le pagaran o no por preocuparse, yo pensé que era majo, además de alto, de tener ojos verdes, bla, bla, bla... El tío era médico, era Argentino y yo había aterrizado sola a urgencias a medianoche: me caló rápido. Una semana más tarde y después de hablar un poco por whatsapp, tuvimos una primera cita. 

No hace falta devorar webs de contactos para encontrar a ese alguien. La verdad es que después de tanto tiempo, esa ración de mariposillas en el estómago y mirar el móvil esperando el mensaje de alguien como una chiquilla de 15 años, me humanizó bastante. Ese episodio -aunque no saliera bien- me devolvió la fe en los encuentros casuales.Está bien creer que en la vida pueden ocurrir más cosas de las que a priori esperas o planificas. 

¿Qué pasó con el médico? la primera cita fue bien, era un tío entretenido a nivel intelectual, me daba conversación y podíamos hablar de cosas interesantes, cosa que me enganchó. Era respetuoso y educado: muy peliculera la situación y yo encantada de arreglarme un domingo por la tarde para quedar con un chico. Antes de tener una segunda cita "seria" el fin de semana siguiente, quise tirar del hilo y conocerle un poco más; tuvimos algún encuentro fugaz y alguna que otra conversación profunda. Partiendo de la base de que mi historial amoroso era y es desastroso, estaba claro que la hipótesis "si te gusta es que no te conviene", pisaba con fuerza ante esta posible relación. 

El Argentino hablaba mucho y decía exactamente lo que yo estaba ansiosa de oír: era tan perfecto y estupendo que rozaba lo sospechoso. Podía ser que el tío realmente pensara así, pero era un hombre inteligente y por ahí hay muchas mujeres deseosas de encontrar a un hombre que las acompañe.... que a mi también me gustaría pero no a un precio cualquiera, así que bajo mis sonrisas dóciles y mi papel de solterona tonta, decidí dejar que se relajara, confiara y hablara: solo así podría saber quién era realmente. 

Al segundo y tercer día de conversación todavía era estupendo, pero al cuarto ya empezó a meterse en temas de psicología femenina: que si las mujeres sois muy inestables, que tú eres muy emocional y tienes miedo al compromiso, etc, etc.... yo seguí escuchándole sin rechistar,  pero la teoría de que me quería "adoctrinar", tomaba cada vez más fuerza. No es que yo tuviera miedo al compromiso, es que había algunos puntos en su modus vivendi que no acababa de entender y ya estoy mayorcita para caer en los mismos errores del pasado. Percibía cierta soberbia en algunos comentarios y me parecía haber detectado alguna que otra incoherencia en sus sermones.Esos tíos que te dan la chapa son peligrosos, detectan tus puntos débiles y saben manipularte. Si les cortas lo tienes que hacer sin dar muchas explicaciones y de forma rápida y definitiva: para ello tienes que ser muy objetiva y verlo claro para ser contundente. Si te ven convencida y ven que no eras tan mosquita muerta como pensaban, no les interesas y se van. 

El quinto día le propuse un café y me dijo que mejor que no nos vieran, que él era médico de urgencias desde hacía 10 años y no quería dar de qué hablar todavía. Le di la razón dulcemente y sin queja alguna, pero al día siguiente y tirando de contactos, conseguí un informe completo de su pasado. No había nada alarmante, pero sí se percibía un personaje algo oscuro en su forma de vivir e incluso de relacionarse con las mujeres. No sabía exactamente porqué, pero no me sorprendió. 

El sexto día no supe de él y el día de la segunda cita seria -a la semana de nuestra primera- se subió en mi coche y, para variar, me dio la chapa. Estábamos a 40 kms de nuestras casas, quedamos encontrarnos en la capital y pasar la tarde juntos.

Detecté incongruencias en su discurso y no era la primera vez: estaba mintiendo. Me daba órdenes de dónde aparcar, cómo conducir... en mi coche!. A los 15 minutos del encuentro le solté un "tenemos que hablar... no eres tú soy yo": me resultó gracioso caer en los tópicos, pero es que no había otro modo de hacerlo. Se puso furioso, eso reforzó todavía más intención de sacarme a aquel personaje de encima. Su tono de voz era demasiado alto y su vocabulario irrespetuoso. Le oía enojarse mientas yo conducía. Llegué hasta la estación de autobuses y le invité a que se bajara del coche sin más. Desapareció. Sí... era un médico, un desperdicio... pero era idiota. 


Por la noche me fui de bolos con un amigo, vi en whatsapp que no salía la foto de perfil del Argentino... me bloquearía en el bus de camino a casa. 

Jamás volví a saber de él. 













11 comentarios:

  1. Ni falta que te hace volver a saber de semejante tarado. Ánimo! que somos muchas las que somos Solteras y Maravillosas!

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    1. En momentos así estar Soltera es una situación muy motivante. Imaginarte al lado de un personaje así te pone los pelos de punta.

      A veces está bien recordar que sola se está mejor ;)

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  2. Ole, ole, y ole. Ojalá hubiera hecho yo estas cosas mucho antes, pero nunca es tarde para aprender. Al final a base de h*stias aprendes la lección, cuando miro hacia atrás y pienso en cómo me he dejado manipular por este tipo de sinvergüenzas...Espero estar preparada la próxima vez 8y que sigas escribiendo, me encanta tu blog)

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    1. Yo también me he llevado algunos palos pero ya veo que han servido de algo XDDDDD

      Gracias por leer y comentar! :)

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  3. Madre mía que bien hiciste en dejarlo en aquella estación de buses. Menudo pesado por muy médico que fuese.
    Un beso.

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    1. Si chica, el mercado está fatal.

      Besos Mareas!

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  4. Has descrito perfectamente el perfil del "sociopata" eoy "narcisista!

    http://sobreviviendoasociopatasynarcisistas.blogspot.co.uk/

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    1. ¡Anónimo! qué interesante el enlace y sí! calcado al tipo ese :( así que de los 300 mil argentinos psicópatas yo di con uno jajajaja. Estoy contenta de haberle cortado. Al no saber nada de él nunca más me quedó todavía más claro que me veía como una "cosa". También me dijo que había despertado emociones en él que tenía olvidadas de hacía mucho tiempo.

      El tipo era de manual, vamos jajajaja

      Saludos! :)

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  5. Uf, gente que quiere adoctrinar hay muchísima. Hay una especie que es del tipo "no soy yo, eres tú"; ejemplo: "Cómo estás", "no muy bien", "qué te ha pasado", "nada", "va, dímelo", "menuncio es un cenutrio, me hizo esto", "es que tú bla bla bla y tendrías que pensar, porque si haces, y tienes que hacer", "oye, ya vale, que sólo te contestaba", "no, es que como insistes tanto, y vas con esta actitud, porque tal...". Joder, no me preguntes, está claro?

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